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Un vaticinio más y estamos perdidos / Numerados

  • Camilo Kawage

1.- Agotado el silabario de adjetivos, vacío el escaso ingenio para acuñar los que no existían, y cerrado el círculo del miedo, se llega la hora de surcar el suelo para tener la tierra lista y adelantar una nueva siembra; abastecer el silo y apilar la leña para un invierno que se anticipa inhóspito y prolongado. De un tiempo acá, la célebre frase del físico danés según la cual es muy peligroso hacer predicciones, en especial cuando se trata del futuro, ha devenido obsoleta. Hoy cualquier vaticinio es inútil, sobre todo si se basa en encuestas, así sean las más respetables. El Brexit, el referéndum de Colombia, la aplanadora de Clinton, nos confirman que el único pronóstico certero es que nos vamos a equivocar.

2.- En Estados Unidos el marcador de la elección ha separado aún más la notoria fractura que el ganador había comenzado a provocar entre su población. La leve diferencia en votos a favor de la candidata sólo contrastó con la innegable ventaja que arrojó el colegio electoral al retador, tal vez el primer gran sorprendido de su victoria. Frente a la turba jubilosa de sus seguidores, incluidos los grupos más radicales de la ultraderecha (sin hiperónimo), ha salido a las calles un buen número de personas no forzosamente acarreadas a protestar el veredicto del sistema; los primeros con el peso de la perfidia de la supremacía, las segundas con el desaliento de la iniquidad.

4.- Entre la cantidad de inéditos que ha producido la injerencia del sucesor de Obama en la política de nuestro vecino, los órganos administrativos y judiciales deberán ahora lidiar con un grave conflicto de intereses en la persona del candidato electo, propietario y director activo de un consorcio empresarial que supera cualquier premisa legal que normalmente permite a quien gana el cargo poseer negocios al tiempo que ocupa la posición. Él mismo aprovechará la confusión para ostentar todos los cargos posibles y, más aún, revaluar su marca según acostumbra.

4.- Tendrán al comandante en jefe, al presidente ejecutivo y director general de Organización Trump en la Casa Blanca Trump, que a su vez será el líder del partido Trump y, si se puede, defensor de su fe, promotor de su justicia, y apenas cabrán todos los títulos en su espejo.

5.- Para México la circunstancia se pinta menos chusca. Ya se dijo y repitió que se requiere una nueva estrategia, un nuevo diseño de política, creativa e ingeniosa. Sin duda: si a uno lo asaltan en la calle, lo golpean con bóxer y con cachas de pistola, lo insultan y le roban, se antoja difícil ponerse de pie y proponer al asaltante sentarnos a negociar y buscar la manera de entendernos y dialogar con miras a encontrar la solución. No ha de ser el caso. Nuestro país debe asumir el trato con el mismo respeto que brindamos al de enfrente; nuestra dignidad y nuestra entereza primero, así como valoramos y respetamos la del vecino. Luego, a los pesos y centavos: cuánto les cuesta castigar a México; quién gana y quién pierde qué tanto. No será muy dispar el resultado.

6.- El mundo sabe muy bien que el próximo presidente dará nuevo significado al hecho de que no tiene amigos, sólo intereses. Y visto que podemos esperarlo todo, conviene recordar al taxista parisino, insolente y engreído con el forastero: cuando se le habla un poco más serio y claro, se vuelve el más dócil y obsequioso. Con visión y firmeza, México tiene ante sí la magnífica oportunidad de salir airoso de ésta, que no será la más siniestra amenaza que ha enfrentado.
camilo@kawage.com