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Una advertencia que hace 23 años parecía increíble

  • Juan Antonio García Villa

Lo que aquí voy a narrar sucedió real y verdaderamente. Ocurrió en junio de 1993, hace más de dos décadas. Por esos días la principal noticia en México era la captura en Guatemala del entonces ya famoso Chapo Guzmán. Al escribir estas líneas lamento no tener frescos varios datos de circunstancia, pero la información fundamental es dura.

Por esas fechas, cuando el conocimiento de las cosas no estaba tan a la mano como está ahora, gracias a las maravillas de la moderna comunicación, se hizo necesario realizar un viaje a Costa Rica, Chile y Uruguay para conocer in situ aspectos diversos sobre sus instituciones y prácticas de democracia electoral y ver la viabilidad de su aplicación en el Estado de Guanajuato.

Se integró para ello un pequeño grupo encabezado por el gobernador Carlos Medina Plasencia. Lo formaban también Ramón Martín Huerta (qepd) quien hacía las veces de secretario de Gobierno (formalmente lo era el priísta Salvador Rocha Díaz), el diputado local panista Carlos Arce Macías y Carlos Navarrete por el PRD. El representante designado por el PRI finalmente declinó. Formamos también parte de ese grupo Alfredo Anda Páez, titular de Comunicación Social y yo, como asesor del gobernador.

Se desahogó un intenso programa de actividades. En una de sus jornadas, en la Universidad Católica de Santiago de Chile, que comprendió tres o cuatro sesiones, varios académicos de los que participaron en la elaboración de la nueva Constitución chilena y en los proyectos de reformas, que con el tiempo demostraron ser exitosas, en las materias tributaria, económica y política, nos presentaron sendas exposiciones.

Recuerdo que la víspera de esa visita del grupo a la Universidad Católica se consultó por parte de ésta al gobernador Medina Plascencia sobre la posibilidad de agregar una exposición más, que tenía interés en presentarnos un académico (no recuerdo su nombre) que acababa de concluir un estudio –que se convertiría en libro- sobre la guerrilla colombiana. Medina aceptó.

De la amplia exposición que el autor de la investigación nos hizo sobre el tema, dos aspectos nos causaron asombro: Primero, la conexión –entonces aún desconocida- entre la guerrilla de las FARC y el narcotráfico y el crimen organizado, vaya, que prácticamente eran la misma cosa. Como si hubiera sido ayer, recuerdo que Carlos Navarrete reaccionó con gran enojo. Y la otra sorpresa fue que el autor nos dijo más o menos lo siguiente:

Si su país no toma pronto enérgicas medidas, en diez o cuando mucho en quince años estará peor que Colombia. No le creímos.

Esa noche, en la sobremesa de la cena en el hotel, discutimos largamente lo afirmado por el investigador respecto de México. En general llegamos a la conclusión de que había exagerado la nota. No se hoy qué opinen los demás, pero yo veo ahora que no fue así.

Viene lo anterior a cuento con motivo de que para sorpresa de no pocos, los colombianos, en plebiscito, rechazaron los acuerdos de paz negociados entre el Gobierno de Colombia y los representantes de las FARC.