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Una Audrey Hepburn coatzacoalquena… | María Antonieta Collins

  • María Antonieta Collins

Es una alegría siempre salir a Roma, sin lugar a dudas, y cualquier pretexto es bueno y ahora no es pretexto sino asignación: cubrir la semana santa en el Vaticano. Me alegro más que nunca.

“¿Cómo es que piensas eso? Me dice una amiga. Si las horas de trabajo son más largas que nunca y en realidad pocas veces puedes salir a disfrutar”.

La razón es sencilla le respondo. Más que nunca hoy voy feliz porque el programa Despierta América de Univisión que me ha invitado para participar durante toda la semana en sus transmisiones desde Roma me cumplirá uno de los sueños de mi vida: ser por unos instantes, quizá unos cuantos minutos… Audrey Hepburn en “Roman Holiday” o “Vacaciones romanas” película que fuera rodada en 1953.

Ha sido siempre algo que con lo que he soñado.

Verme vestida cual la Hepburn entonces, con la falda ampona, la blusa blanca de manga redoblada, la pañoleta de rayas roja y blanca y los zapatos bajos montando una Vespa Ciao que viene manejando un apuesto italiano que haría las veces de Gregory Peck en la película y quien me encontrara comiendo un gelato de sabaione al pie de las escalinatas de la Piazza de España y después se ofreciera a llevarme a recorrer en motocicleta la Vía del Corso hasta el monumento a Vittorio Manuele para salir a Largo Argentina y después circundar el Coliseo hasta llegar a la “Bucca de la Verita”. Todo esto grabado en cámara.

Era mi gran sueño. Nunca, en todos los años que he cubierto el Vaticano pude hacerlo… hasta ahora.

Luz María Doria, productora ejecutiva del show me había preguntado como si nada, cuál sería la historia que yo quisiera hacer… y sin pensarlo dos veces sinceré mi alma y se lo dije, sin imaginar que lo que menos sucedería es que harían todo lo posible para realizarlo.

La productora Linnete Martínez y todo un equipo trabajó para dar vida al momento grabado que quedara en mis memorias de reportera como algo que pudo haber sido solo una utopía… pero que no lo fue.

De pronto me vi junto a Merceditas, la modista cubana con la que poco a poco el vestido de Audrey Hepburn en “Roman Holiday” cobró vida.

Después vino el entusiasmo de productoras y amigas al saber que aquello era más que factible de realizar. Linnete me pregunta: ¿preferirías que el italiano de la Vespa Ciao hable español o solo italiano?

Y me encuentro diciéndome a mí misma: ¡Como sea! Que los sueños, sueños.

Este domingo finalmente todo está listo para que al son de: silencio, cámara, acción, esta veracruzana en Roma cubra eso que siempre quise hacer y que era taaan lejano de realizar.

Ah, y de paso sea dicho, montar en una motocicleta es algo que ni en mis más guajiros sueños estaba contemplado… porque me aterran.

Pero en esta ocasión, la Vespa Ciao es parte del encanto de aquel guión cinematográfico que sin sexo ni obscenidades provocó el sueño de miles en el mundo que hicieron de la película una clásica cuando se habla del romance y del amor en Roma.

Mis compañeros de trabajo que saben de la odisea están a la expectativa de ver la historia al aire, mientras yo, ahí voy con el atuendo en la maleta y tejiendo mil y un historias para escribir en el reportaje que me hace pensar en algo en lo que creo: ¡que los sueños si pueden hacerse realidad! ¡Y que por una semana me he olvidado de Donald Trump!

/arm