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Una concepción avanzada de la psicología

  • Alejo Martínez

  • Alejo Martínez

En este mundo apabullante o desbordante de nuevos textos y escritores, todos confrontamos el desafío mayúsculo de someter a un estricto proceso de selección nuestras lecturas, ya que cada vez se vuelve más imperativa la exigencia de proceder en forma discriminatoria con respecto al enorme universo de libros o escritos, que podemos escoger para dedicarles nuestra atención, de otra manera corremos el riesgo de desperdiciar de manera lamentable lo que puede ser nuestro abundante o precario, pero siempre muy valioso, tiempo de lectura. En lo personal he recurrido muchas veces a orientarme en función de los autores que me causan algún impacto y bajo este esquema dediqué una amplia cobertura a un escritor que me ha cautivado por su sólida formación intelectual, su deslumbrante creatividad y su genialidad para descubrir o resaltar en lo cotidiano y en lo aparentemente irrelevante, lo que existe de profundo y trascendente en el comportamiento humano.

Se trata del médico y psicólogo neoyorquino Alexander Lowen, quien parte del supuesto lógico, pero desafortunadamente poco explorado de que la mente o espíritu y el cuerpo forman una sola unidad indisoluble y que en particular, las respuestas a la problemática psicológica deben buscarse desde esta perspectiva o visión integradora. Como todos los especialistas serios en este ámbito, Lowen hunde sus raíces en el pensamiento froidiano, al mismo tiempo que lo cuestiona, procurando actualizar y avanzar en diversos planteamientos del propio padre de la psicología científica. Sin embargo, su vinculación con Freud es sólida, reconocida y visible, dado que corre por la línea directa de Sandor Ferenczi y Wilhelm Reich. Me parece que el pensamiento del vital psicoterapeuta, quien falleciera hace 8 años a sus 97 de fructífera vida, constituye la culminación y la mejor expresión de esta generosa línea evolutiva.

Se trata sin duda, de un caso singular que presenta ángulos inesperados como el de su tardía incorporación profesional al campo de la psicología, ya que primero se graduó como abogado y con posterioridad hizo un doctorado en esta esfera jurídica, donde su talento destacó hasta llevarlo a obtener la distinción summa cum laude. Sin embargo, en su intimidad ya se encontraba capturado y cautivado por su inquietud e inclinación hacia el conocimiento de la psique, lo cual se le acentuó con profundidad por su estrecho contacto con Reich, quien fungía entonces como su terapeuta. En este peculiar marco fue posible que se diera el gran vuelco en su vocación y actividad profesional, ya que decidió lanzarse a estudiar medicina como base para comprender mejor el comportamiento humano.

En un acto también poco común decidió prescindir del siempre predominante yanquicentrismo, para ir a abrevar algo en la gran cultura europea, por lo que se encaminó a Suiza para llevar a cabo sus estudios de medicina. Hasta una vez terminados éstos realizó sus posgrados en el área psicológica y empezó a publicar sus primeras e innovadoras aportaciones sobre el tema. En la actualidad sus ideas se han difundido en una docena de libros, traducidos a diversas lenguas y en múltiples artículos. Sin embargo, creo que el reconocimiento que hasta ahora ha alcanzado, se encuentra bastante rezagado con respecto a los singulares méritos de su estimulante obra.

El desorden en la exposición y la falta de sistematización, junto con el lanzamiento de ideas u opiniones audaces, que en ocasiones no resultan fáciles de sustentar o fundamentar, son deficiencias de dicha obra que encuentran plena compatibilidad con la extraordinaria creatividad del autor, los tintes geniales y con su persistente voluntad de enfocar, descubrir y exponer hasta el fondo los móviles del comportamiento humano. En un ámbito donde se escribe con abundancia pero frecuentemente, con escasas o simplistas ideas, a las cuales resulta natural que convenga disfrazarlas con tecnicismos artificiosos o lenguajes sofisticados, la obra de referencia constituye un verdadero garbanzo de a libra.

amartinezv@derecho.unam.mx   @AlejoMVendrell

Alexander Lowen: una visión humanista que ayuda a comprender y a enriquecer nuestras vidas.