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Una conspiración contra Venezuela

  • Héctor Tenorio

El pasado 28 de julio, el presidente Nicolás Maduro acusó al presidente de Estados Unidos, Donald Trump, de comandar una conspiración golpista contra su país, señaló como cómplices de este complot a los mandatarios de Colombia, Juan Manuel Santos; y al de México, Enrique Peña Nieto, a quien calificó de encabezar uno de los gobiernos más “entreguistas y asesinos” que han existido en la historia de nuestra nación. Esta última afirmación podría agravar las ya tensas relaciones que existen entre ambas naciones.

En este contexto, el gobierno venezolano ya tiene lista una serie de medidas que tomará luego de que hagan el juramento los diputados constituyentes. Por su parte, la oposición perdió el control del movimiento cuando le entregó el poder a los guariberos, que no son otra cosa que adolescentes encapuchados que andan armados con navajas, armas de alto poder y botellas llenas de gasolina, otros traen su escudo con imágenes de Simón Bolívar, todos dispuestos a luchar.

Se les puede ver con fajos de dinero, algunos tienen cuatro mil bolívares, producto de pedir colaboración a quien quiere seguir su trayecto. Los transeúntes no se salvan de esta situación, los encapuchados exigen dinero con cuchillos en mano, “lo que quiera darnos”, dicen.

El corazón de la protesta se encuentra en la Plaza Altamira, municipio Chacao, ahí están cientos de guariberos, algunos tienen 10 años, se reúnen en grupos de 50, dan entrevistas, planifican lo que harán cuando lleguen las fuerzas del orden. Quien se atreve a entrar ahí siente pánico, los opositores han quemado a 29 personas (nueve de ellos han muerto acusadas de ser chavistas, solo por portar camisas rojas, que es color de los militantes del partido oficialista, o ser una persona de color.

La población se siente víctima de estos delincuentes y de la ineficacia del gobierno venezolano, que no ha podido controlar los asaltos que se están presentando a lo largo del país. Si la Asamblea Nacional Constituyente logra frenar la inseguridad, el gobierno de Maduro tendrá futuro.

A pesar de la polarización que se vive, se ha anunciado que habrá un proceso electoral en diciembre próximo para renovar las gubernaturas, las cuales se habían pospuesto, por lo que a partir del 5 de agosto los aspirantes podrán inscribirse. Con esta decisión, la administración de Maduro quiere demostrar a la comunidad internacional que en Venezuela existe la democracia. Además, pretende dividir a la oposición que se ha agrupado en la Mesa de la Unidad Democrática (MUD).

Por lo pronto, Maduro ha logrado establecer una negociación con una parte de la oposición que no quiere quedarse fuera del juego político. Las conversaciones se han mantenido con un bajo perfil, ya que la situación está muy polarizada en las calles, cualquier pretexto es bueno para agredirse; si se descompone el metro, los chavistas acusan a los trabajadores de estar boicoteando las vías de comunicación, mientras los opositores gritan que Maduro los está matando de hambre.

Ahora, si uno quiere enterarse de lo que sucede en el país sudamericano, se encuentra con el panorama de que las televisoras se encuentran en una guerra permanente, el gobierno promueve su proceso electoral, la oposición anuncia la caída inminente del régimen, no hay tregua, cada uno de los bandos hacen propaganda política a su favor sin ninguna objetividad.

Así es la Venezuela de hoy, la polarización penetra a las familias, el debate se da en las mesas, los reclamos de unos y otros hacen imposible llegar a una verdadera conversación, nadie quiere escuchar.

El reto es lograr la reunificación entre venezolanos, los cuales coinciden en un cosa fundamental: Quieren vivir en paz.

tenorio_hector@hotmail.com