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Una Constitución sin alma / Zona de Guerra / Héctor Tenorio Muñoz

  • Héctor Tenorio

Existe ansiedad en la clase política ante la creación de una nueva Constitución de la Ciudad de México; el entusiasmo contrasta con el poco o nulo interés que demuestran los capitalinos, quienes no ven ningún beneficio en esto y se sienten decepcionados de los corruptos gobiernos perredistas. La administración de Miguel Ángel Mancera Espinosa, junto con otros institutos políticos, intentará frenar el avance al Movimiento de Regeneración Nacional (Morena) que sale como favorito para llevarse la mayoría de las 60 curules que estarán en juego el próximo 5 de junio. Recordemos que los otros 40 asientos serán designados por las Cámaras, el Gobierno federal y el Gobierno local.

En este contexto, los partidos políticos preparan sus estrategias. La mayoría decidieron abrir las candidaturas a la ciudadanía para integrar la Asamblea Constituyente, el PRD, el PAN, Encuentro Social, el PT, y el Movimiento Ciudadano. En el caso del PRI, una comisión de siete burócratas elaborará una lista sobre quienes deben ser los elegidos. Finalmente, Morena apostará por la insaculación y las encuestas como método de elección de sus mejores perfiles. A esto debemos sumar los candidatos independientes que logren cumplir con los requisitos que ha impuesto el árbitro electoral.

Ahora bien, la nueva Constitución ha sido criticada por los especialistas en el tema, la han calificado de ser una aberración y una farsa. Mancera Espinosa, con el apoyo de 28 ciudadanos notables, construye su propuesta, cuyo eje central sería el combate a la corrupción, los derechos humanos, un nuevo pacto de coordinación fiscal, la definición de la correlación de fuerzas entre la administración central y las alcaldías, la relación entre los poderes locales y los federales, y la participación ciudadana. Sin embargo, debemos recordar que la Asamblea Constituyente es soberana y el primer asunto a tratar debería ser el nombre de la capital del país.

Claro que los diputados de la bancada del Sol Azteca en la Asamblea Legislativa del Distrito Federal (ALDF) no esperaron que la Asamblea Constituyente se instalara y ratificara el nombre de la Ciudad de México. Tienen prisa y cambiaron toda su papelería. Ojalá así fueran de rápidos para resolver los problemas de los capitalinos y quizá de este modo no estarían a punto de perderlo todo. Sin duda es un proceso viciado de origen y se necesita que se legitime con la participación real de la ciudadanía. Es necesario un amplio debate que ayude a construir una verdadera cultura de la democracia que tanta falta nos hace.

El Gobierno local pretende que la Constitución de la capital del país sea promulgada el 5 de febrero de 2017, justo cuando se cumplirá un centenario de nuestra Carta Magda. Difícilmente veremos a constituyentes de la talla del michoacano Francisco J. Múgica, quien junto con todo el grupo de jacobinos sacó adelante una constitución nacionalista que se opuso al proyecto conservador del presidente Venustiano Carranza.

Vale la pena recordar aquel lejano 5 febrero de 1917, cuando se promulgó la Constitución mexicana. Los seguidores de Francisco J. Múgica lo cargaron en hombros y lo llevaron hasta donde se hospedaba. Ese grato sabor de boca lo guardaría el oriundo de Tingüindín el resto su vida, tanto así que cada 5 febrero obsequiaba a sus hijos y nietas regalos como si se tratara de la navidad. Quizá fue la única fecha del calendario que él se permitió relajarse.

Lamentablemente, a casi cien años de la promulgación de la Carta Magna, ésta ha sido violentada en su espíritu y pisoteada por los últimos Gobiernos federales que promueven la globalización sin importar el costo que deba pagar la población.
tenorio_hector@hotmail.com