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Una Constitución de vanguardia para la Ciudad de México / Graciela Ortiz González

  • Graciela Ortiz

La Reforma Política de la Ciudad de México otorgó a sus habitantes los mismos derechos que gozan los mexicanos de las demás entidades federativas, esto sin perder su carácter de Capital de la República y Sede de los Poderes de la Unión.

Representa un parteaguas para el desarrollo político, económico y social de la ciudad porque establece una serie de cambios legales que impactarán en la vida de las personas que habitan en esta gran urbe.

La Asamblea Legislativa se convertiría en un Congreso local y tendrá la facultad de enviar iniciativas al Congreso de la Unión y participar en la modificación de nuestra Ley Suprema, cabe recordar que en las grandes reformas constitucionales del país, la Asamblea local ha quedado al margen del proceso de ratificación.

Es una reforma que busca que la Ciudad de México alcance su pleno desarrollo y mejore la calidad de vida de todos sus habitantes.

En un hecho sin precedentes, la Ciudad de México contará con una Constitución Política propia que sustituirá al Estatuto de Gobierno, documento que no es acorde a la dinámica y exigencias de la realidad actual.

Tendremos una integración plural en el cuerpo legislativo que elaborará la norma superior de la capital de la República, donde establecerá la integración, organización administrativa y facultades de las Alcaldías que remplazarán a las delegaciones políticas. Este cambio no es menor, por el contrario, significa una oportunidad para establecer gobiernos locales más cercanos a los ciudadanos y que brinden mejor respuesta a sus necesidades más apremiantes.

El proceso de discusión y aprobación de la Constitución de la Ciudad de México, se da justo en el escenario del año previo a la conmemoración del centenario de nuestra Carta Magna, la cual representó, en su momento, una de las constituciones más modernas del mundo.

El diseño de la nueva Constitución no debe ser vista como la continuidad de un proyecto político en específico, sino más bien, debe ser un espacio plural en el que participen los ciudadanos y todas las fuerzas políticas, a efecto de alcanzar los consensos y acuerdos necesarios que permitan lograr un andamiaje jurídico que responda a los grandes retos de la ciudad, tales como la movilidad urbana, desarrollo sustentable, uso de suelo, aspectos que impactarán en la calidad de vida de los capitalinos.

El proceso para la redacción de la Constitución de la Ciudad de México es una oportunidad inigualable, que permitirá garantizar los derechos de los ciudadanos, incrementar los mecanismos de trasparencia y rendición de cuentas, pero sobre todo, nuestro trabajo contribuirá a incrementar la participación política de los ciudadanos en la toma de decisiones y, que al igual que la Constitución de 1917, sea una legislación de vanguardia.

* Senadora de la República por el Estado de Chihuahua, Presidenta de la Comisión de Estudios Legislativos del Senado, Sexagésima Tercera Legislatura.

graciela.ortiz.glez@gog.org.mx

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