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¿Por qué una Ley de Zonas Económicas Especiales? / Horizonte Económico / Luis G. Álvarez Tostado Valdivia

  • Luis G Álvarez Tostado Valdivia

Durante la semana que termina se aprobó en la H. Cámara de Diputados la llamada Ley Federal de Zonas Económicas Especiales, con 366 votos a favor, uno en contra y 54 abstenciones, y ahora deberá pasar a la H. Cámara de Senadores para su discusión y aprobación. Esta ley forma parte de los compromisos realizados por la Presidencia de la República en cuanto a la reactivación económica del país.

A continuación definiremos qué se entiende por Zonas Económicas Especiales (ZEE), daremos a conocer algunas de los lineamientos que marca la ley, además de ver las razones por las que sería necesaria dicha normatividad.

La definición de ZEE, de acuerdo con el Gobierno federal, son aquellas áreas delimitadas geográficamente; ubicadas en sitio con ventajas naturales y logísticas para convertirse en una región altamente productiva. A esta definición le falta la caracterización de que son zonas económicamente y socialmente atrasadas, zonas con índices de pobreza, de alta o muy alta marginación y donde se intenta que a través del desarrollo, la productividad y la inversión dejen de tener poco desarrollo y se disminuya la diferencia entre otras regiones del país; en el caso de México, en el sur y sureste se ubicarían dichas ZEE.

Para entender de una mejor manera las ZEE, hay que decir que fue el Banco Mundial (BM) el que ha experimentado en diferentes partes del mundo, como China e India, este tipo de desarrollo; inclusive de acuerdo con declaraciones de funcionarios del BM, este apoyo a Banobras y a la Secretaría de Hacienda en el diseño de la propuesta de ley que fue aprobado ya por los Diputados.

Los especialistas del BM señalan que hay tres puntos clave para las ZEE; el primero, que los resultados siempre se verán, en caso de que existan, en el mediano y largo plazos; que las ZEE son un laboratorio para experimentar con reformas profundas e innovadoras en zonas piloto, que luego de ser probadas se exporten a otras zonas con características semejantes y, por último, son proyectos complejos y ambiciosos. El BM también señala que dos factores clave para el éxito de este tipo de programas son que las ZEE sean atractivas para los inversionistas del sector privado, y la otra es que exista una visión integral, que conecte con otras regiones y que se integren al desarrollo del país.

Aquí queda claro que el Gobierno pondrá incentivos para que los particulares inviertan, pero si éstos consideran que los incentivos que se ofrecen no satisfacen sus expectativas, pueden no invertir en las ZEE; el Gobierno federal no tiene la capacidad de obligar a los particulares a invertir, solo orienta con incentivos y si éstos no son suficientes de acuerdo con los inversionistas, no arriesgan su dinero en proyectos que no garanticen la rentabilidad deseada.

El proyecto de ley crea la figura jurídica de ZEE, las cuales serán fundadas mediante decretos emitidos por el Ejecutivo federal; las empresas instaladas o que se instalen dentro de ese perímetro gozarán de los beneficios, dentro de los cuales se destacan el diseño e implementación de un instrumento de planeación y un plan maestro para el desarrollo regional; un régimen aduanero especial; se establecerán convenios de colaboración entre los tres órdenes de gobierno; se creará una ventanilla única para realizar todos los trámites relacionados con la ZEE, que garanticen agilizarlos; posibilidad de obtener incentivos fiscales considerando las condiciones iniciales de las zonas y su vocación productiva; se garantice durante toda las etapas de instrumentación de las ZEE altos estándares de transparencia y rendición de cuentas. Además, el proyecto de ley faculta a las dependencias de la administración pública federal para establecer programas y políticas públicas especiales en dichas zonas y da flexibilidad para establecer paquetes de estímulos específicos y a la medida de cada una de las zonas.

Según se ha definido por el Gobierno federal, una vez aprobada la Ley ZEE, se propondrán al menos tres zonas económicas especiales, municipios colindantes con el puerto de Lázaro Cárdenas, Michoacán, Puerto Chiapas y corredor industrial del Istmo de Tehuantepec, en Oaxaca.

La ley tiene un objetivo claro: intentar igualar las oportunidades de desarrollo económico y social en las diferentes regiones del país.

Este tipo de programas fracasan muchas veces porque traspasan los sexenios, y esto no necesariamente le interesa a los nuevos gobernantes, pero la ley garantiza de alguna manera una continuidad; además, son proyectos de largo plazo que muchas veces se sobreestiman y esto es un error, pues la base de la continuidad es que sean rentables para la iniciativa privada y para el gobierno, no basta con incentivos fiscales hay que tener políticas integradoras tanto regionalmente como nacionalmente para garantizar la rentabilidad, por lo que se requiere no solo una ley sino además un buen acompañamiento del gobierno para motivar la inversión.

Ojalá y esta ley pueda coadyuvar al desarrollo económico, empleos bien remunerados y bienestar a las zonas más pobres del país.
gerardo_tostado@yahoo.com.mx

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