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Una mañana en el “Taller Tamayo: Museo Móvil” / Bazar de Cultura / Juan Amael Vizzuet Olvera

  • Bazar de la cultura: Juan Amael Vizzuette Olvera

Si los niños no pueden ir al museo, el museo irá a donde estén los niños; la otra alternativa es llevarlos en un transporte especial hasta el recinto. En eso consiste el proyecto “Taller Tamayo: Museo Móvil”, que tuvo como sus primeros invitados a los “niños talento” del DIF Iztapalapa.

Precisamente Iztapalapa es una de las delegaciones capitalinas más lejanas de Chapultepec. Dentro del área urbana hay puntos todavía más distantes del viejo bosque y de su acervo cultural. La ciudad en que se inauguró el Museo Rufino Tamayo, en mayo de 1981, era muy distinta a la de hoy. Las distancias se dilataron y los tiempos de recorrido se volvieron extenuantes, tanto que para mucha gente resulta muy difícil emprender un viaje hasta el Paseo de la Reforma y la calzada Gandhi, donde se ubica la institución que guarda la obra del artista oaxaqueño.

-Sucesor de “Jugando con Tamayo”

Una importante empresa automotriz apoyó el proyecto con dos autobuses modernos, que aportó en la modalidad de comodato. Uno de los vehículos se equipó como museo móvil, el segundo se utiliza como transporte de pasajeros para los grupos de visitantes; otras casas comerciales donaron el material didáctico para los talleres, mientras que una compañía electrónica facilitó la pantalla de alta definición para el aula virtual.

El director del Museo Rufino Tamayo, Juan A. Gaitán, en breve charla para esta columna, explicó que el recién estrenado proyecto es una continuación de “Jugando con Tamayo”, que abarcó 10 años de labor, entre 2005 y 2015. Aquel programa atendió a cerca de 50 mil personas; era necesario darle continuidad a través de una nueva etapa.

El nuevo proyecto, comenta Juan A. Gaitán, no solamente lleva a las escuelas las imágenes con la obra de Rufino Tamayo, también transporta una serie de módulos con talleres diseñados para que los escolares desarrollen diferentes actividades. Estas actividades no son únicas, sino que se cambian cada cierto tiempo; de este modo, quienes ya conocían las anteriores hallarán nuevos talleres en la siguiente oportunidad, así se mantiene el interés en el museo móvil.

La “presentación en sociedad” de “Taller Tamayo: Museo Móvil” corrió con muy buena fortuna: aún no llegaban las lluvias, el pasto se coloreaba con las flores de jacaranda que formaban tapetes efímeros, y en las afueras del museo los “niños talento” del DIF Iztapalapa se concentraban en sus talleres con la dedicación y la seriedad de los tejedores de alfombras persas.

Dos de las artistas que trabajan con los infantes son María Pía Vázquez y Cristina Brambila, cada una estudió artes visuales y ahora ambas trabajan en el área educativa de la institución. Ellas coordinaron la realización de un mural colectivo con los “niños talento” del DIF Iztapalapa. Se trataba de una obra a la vez visual y sonora.

María Pía Vázquez explicó: “Se trabaja con tecnología el dibujo para crear una pieza sonora. Son doce canales, los cuales funcionan a la par cuando los niños van dibujando, cada vez que dan una pincelada se produce un sonido. Somos artistas visuales y la idea nació de tener una propuesta que fuera colaborativa, donde los niños aprendieran a trabajar en conjunto, estamos trabajando con nuevas tecnologías y nuevos materiales. Éste es un nuevo material, una tinta conductiva, con la cual podemos hacer un mural auditivo”.

Los niños del DIF de Iztapalapa se sientan en torno al lienzo blanco sobre el que van a dibujar; al alcance de cada pequeño artista hay botes con la tinta conductiva; cada trazo se acompaña de un sonido musical, y de la obra colectiva, como de un instrumento, surge una melodía. El espacio en blanco se va llenando de figuras: mariposas, aves, árboles, flores, edificios urbanos, nubes, soles, flores, globos, corazones. Los muchachos no platican, cada uno está concentrado en sus trazos. El mundo que se plasma en el mural reboza de vidas. Es una obra optimista que expresa confianza y armonía. La mañana es propicia, la sombra de los árboles refresca la intemperie y neutraliza el resplandor del sol. Entre los dibujos de los niños apareció un popular personaje animado de  la televisión. Cuando se le comenta este detalle, María Pía explica: “Ponen de todo. En realidad los instamos a que no jueguen mucho con su imaginario televisivo. Más bien que ellos inventen, justamente ésa es la idea de que ellos vengan al museo, que aprendan sobre Rufino Tamayo, ya que él siempre estuvo investigando sobre la técnica y la idea de hacer arte, uniendo lo mexicano con lo contemporáneo, así que también animamos a los niños a que plasmen su propio imaginario a través de estas nuevas técnicas, que ellos también entiendan la tecnología por medio del arte”.

La artista y coordinadora del taller informa que éste se imparte tanto en el proyecto móvil como en el Museo Tamayo los fines de semana: “Los diferentes talleres de tecnología los estamos llevando a las escuelas que lo solicitan. Nos llaman y en el camión vamos a sus propias escuelas, y otras veces traemos a los niños para acá, para que ellos participen, conozcan el museo y conozcan la obra de Rufino Tamayo también”.

-Bajo el microscopio

En otro de los módulos, los pequeños invitados trabajan con hojas de alcanfores, helechos y coníferas; hojas en forma de punta de lanza, hojas en forma de corazón, hojas en forma de palma. Las fijan con lápiz adhesivo sobre papel, a un lado de cada una escriben sus colores y luego las dibujan a lápiz. La variedad y la riqueza del mundo vegetal toman forma. A menudo, los niños miran con mayor detenimiento que los mayores.

Mientras tanto, en el taller vecino, los participantes observan bajo el microscopio varias muestras vegetales, para luego dibujar lo que les sugiera la imagen amplificada; muy cerca otros muchachos trabajan con el lenguaje de los colores. La pantalla de alta definición muestra las obras de Rufino Tamayo, la colección del museo y las exposiciones temporales de artistas contemporáneos. También se presentan los momentos importantes en la historia del arte, la historia universal y la ciencia.

La infancia es un periodo ideal para la iniciación en el conocimiento del arte, pero en muchos casos las oportunidades de que esto suceda son mínimas, si no es que nulas. El arte no forma parte de la vida cotidiana de gran parte de la población mexicana. Paradójicamente, en numerosas comunidades del campo y de la ciudad hay edificios coloniales, retablos, esculturas, frescos, acueductos, murales y piezas prehispánicas. Sin embargo, no existe siempre la conciencia de lo que esa herencia puede aportar para la formación de la niñez.

Un diplomático italiano nos comentaba hace tiempo que uno de los factores que han fomentado que Italia sea una de las potencias mundiales en el diseño, radica en que los niños y los jóvenes crecen rodeados de obras de arte.

El “Taller Tamayo: Museo Móvil”, informa la institución, se basa en el modelo STEAM (Science, Technology, Art and Mathematics): “Tiene como objetivo integrar el arte y el diseño a la ciencia, la tecnología, la ingeniería y las matemáticas. Se fundamenta en métodos educativos basados en el aprendizaje a través de la experiencia, estimulando el pensamiento crítico, la habilidad para solucionar problemas y mejorar la comunicación. Proporciona a los participantes herramientas para entender y explorar el arte contemporáneo y la ciencia, como formas de ver el mundo”.

Aunque el museo móvil atenderá en su mayoría a niños y jóvenes, sus talleres y actividades se pueden adaptar a públicos de otras edades.

En el proyecto participan numerosos profesionales: Emiliano Godoy, Paula Vera Cruz, Rodrigo Alonso, Cecilia León de la Barra, Maricris Herrera, Diego Ramírez Echavarría, Samuel Alazraki, Christian Cañibe, Edith Medina, Tuline Gülgönen y Gustavo Merckel.

Las fundaciones, las escuelas públicas y privadas, los centros comunitarios, y otras instituciones podrán solicitar la visita de Taller Tamayo: Museo Móvil a tallertamayo@museotamayo.org