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Una ovación para las mujeres

  • Angélica de la Peña Gómez

Cada 8 de marzo, Día Internacional de las Mujeres, hay una tendencia social a felicitarnos, incluso nos regalan flores en ámbitos oficiales, Feliz Día de la Mujer nos dicen con entusiasmo, como si fuese Día de la Madre o del amor y la amistad.

Lamentablemente solo un grupo reducido de mujeres sabemos que la ONU instituyó este día en memoria de las obreras que impulsaban una huelga por mejores condiciones de trabajo y que murieron quemadas, luego de que su patrón cerrara las puertas de la fábrica y la incendiara con ellas adentro, en Nueva York en 1908. Paulatinamente al recuerdo de estas mártires se sumaron otras luchas reivindicatorias de los derechos de las mujeres.

El 8 de marzo es el día que recordamos los pendientes, que refrendamos nuestras acciones para lograr ser reconocidas como sujetas plenas de derechos, nada que ver con flores y felicitaciones.

Cada año se realizan diversas actividades oficiales y desde el feminismo, para evaluar los avances y destacar los obstaculizadores que perpetuan la desigualdad social y la discriminación contra las mujeres de todas las edades.

Para el 8 de marzo de 2017 se ha convocado el Paro Internacional de Mujeres, el cual promueve que las mujeres no acudan a los espacios donde desarrollan sus actividades, los cuales -hay que decirlo con objetividad-, se caen sin el trabajo que realizan, comenzando con el trabajo doméstico en el hogar. La consigna es “Si nuestro trabajo no vale, produzcan sin nosotras”.

También se protestará contra la violencia machista, el racismo, la misoginia, la islamofobia, la xenofobia y también contra la explotación capitalista que mantiene a las mujeres con trabajo igual con salario desigual. Participaremos mujeres de más de 30 países, lo que sin duda será un giro estratégico para unirnos contra todos los tipos de discriminación y las determinaciones neofascistas de los Gobiernos conservadores que van contra nuestros derechos humanos.

En México destaco dos acciones: el 8 con encontraremos en el Ángel de la Independencia, o mejor dicho, en la Ángela, porque la modelo es evidentemente una mujer.

Y en el Senado entregaremos a la doctora Gloria Ramírez el reconocimiento “Elvia Carrillo Puerto”, galardón otorgado desde el 2013 para destacar la lucha social, cultural, política y económica en favor de los derechos humanos de las mujeres y de la igualdad de género.

La doctora Gloria Ramírez es coordinadora de la Cátedra Unesco de la UNAM y goza de un gran prestigio como académica feminista, si hay alguien que conoce la hermenéutica de la CEDAW es precisamente Gloria.

Para Elvia Carrillo Puerto, junto con las cuatro mujeres a las que el Senado de la República ha hecho entrega del reconocimiento que lleva su nombre, así como a las mujeres anónimas que todos los días batallan para dejar de ser invisibles, a las excluidas; a las vilipendiadas y maltratadas, a todas las que a lo largo de la historia de la humanidad no han sido reconocidas como parte de los movimientos emancipadores, a todas las mujeres por el solo hecho de serlo, hoy por nuestro trabajo y contribución para lograr la paz en el mundo y nuestros derechos humanos,una ovación.

Porque la lucha sigue…
*Senadora por el PRD. Presidenta de la Comisión de Derechos Humanos del Senado de la República