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Una población inerme ante el delito

  • Francisco Fonseca

Francisco Fonsenca N.

Cuando recorro ciertos tramos de la Ciudad de México no puedo menos que preocuparme al ver, entre otros problemas de la gran metrópoli, la depauperización de grandes áreas urbanas y los numerosos individuos que se valen del subempleo para recibir una miserable retribución a cambio de lavar un parabrisas, hacer malabares en una escalera, o el más antiguo de extender la mano. He aquí el ejemplo de cómo se lastima el tejido social generalmente en su parte más débil que es la que produce la pobreza, y en muchos casos de aquí parten los hechos antisociales.

Cuando se rompe la armonía de este tejido social, llámese urbe, en este caso la Ciudad de México, se produce un ilícito, sea éste una infracción cívica o un delito, diferenciado por la gravedad. Las infracciones cívicas son faltas menores y son observadas y sancionadas por los jueces cívicos de acuerdo a lo que establece la Ley de Justicia Cívica. Por otra parte, las faltas mayores se denominan delitos y son investigados y perseguidos por el Ministerio Público y sancionados por los jueces. La actividad del Ministerio Público está consagrada en la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, y su labor de investigación se fundamenta en los Códigos Penal y de Procedimientos Penales della Ciudad de México.

Los datos del párrafo anterior nos permiten saber como, por medio de un adecuado sistema de información, la Procuraduría General de Justicia de la Ciudad de México es la única instancia del Gobierno de la Ciudad que puede tener y  conocer el número exacto de delitos cometidos y denunciados en un lapso dado. Hablo estrictamente de los delitos denunciados, no de todos los cometidos si bien es cierto que existe la llamada cifra negra por lo cual sería imposible determinar el total de la incidencia delictiva.

Además, al día de hoy todos los medios de información, las ONG, las Cámaras y Organizaciones del sector privado, y demás, todos producen sus propias estadísticas delictivas basadas en teorías y datos extrañísimos y sólo confunden a la población, desinforman.

Ahora bien. Las autoridades capitalinas cuentan con la información delictiva diaria que les permite conocer el delito, pero ¿de qué sirve toda esta información? Obviamente para conocer cuál es el promedio diario de delitos, cómo se mueven los delincuentes, en cuáles colonias, cruceros, avenidas, cerradas, parques públicos, etc., y los horarios en los cuales cometen sus fechorías.

En 2001, el Gobierno del Distrito Federal creó las Coordinaciones Territoriales de Seguridad Pública y Procuración de Justicia para ser una instancia de articulación entre las áreas de seguridad pública, procuración de justicia e impartición de justicia cívica. Fueron integradas por los sectores de la Policía Preventiva, las Agencias de Ministerios Públicos, los Juzgados Cívicos, los Defensores de Oficio, los Médicos Legistas, los coordinadores de zona de Participación Ciudadana y con la participación de un representante del Jefe Delegacional.

Las coordinaciones tenían como fines: racionalizar y eficientar los recursos humanos y materiales, articular las instancias de gobierno cuyas funciones son garantizar la seguridad de los ciudadanos, vincular a los habitantes a las tareas de prevención y combate a la delincuencia y a la fiscalización de las instancias y los órganos de gobierno que participan en este esfuerzo. Sin embargo han transcurrido quince años y pareciera que aquellas funciones y su principal objetivo respecto a la inseguridad de la coordinaciones quedaron en la historia pasada.

Todos los días se detienen delincuentes y se desmembran asociaciones delictivas o bandas de malhechores; pero al día siguiente surgen más y más. En el 2000 existía un registro, llamémosle así, de setecientas bandas delictivas del Distrito Federal con nombres y, en algunos casos, domicilios de sus líderes e integrantes, delitos que cometían, colonias que asolaban y hasta horarios de comisión de ilícitos. Lo sé porque yo laboraba en esa Procuraduría y concretamente en la Dirección General de Política y Estadística Criminal. Es una oficina con vastísima información de esta Ciudad.

¿Cuántos  grupos delictivos habrá ahora y qué se hace para ubicarlos y limitarlos? Vaya usted a saber.
pacofonn@yahoo.com.mx