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Una Raya a la Ignorancia / Juan Osorio

  • Una Raya a la Ignorancia / Juan Osorio

El ser humano siempre ha estado fascinado por vivir relatos que lo emocionen, y curiosamente, a través de nuestro propio legado, hemos creado nuevas formas de narrarlas. La televisión, de la cual yo ya soy parte de su historia, encontró uno de sus relatos más importantes en las telenovelas, y éstas a su vez, vinieron de las radionovelas, un producto fascinante que despertaba la imaginación… Pero para poder hablar de este sueño, es necesario conocer su nacimiento.

Una de las figuras más importantes en la radio fue Constantio de Tárnava, quien el 9 de octubre de 1921 desde Monterrey, Nuevo León, realizó uno de los primeros programas en vivo desde su emisora de radio. Pronto se generaron conexiones de negocios con la familia Azcárraga y así inició una nueva época en el mundo del entretenimiento. En poco tiempo, la radio se revolucionó y empezó a transmitir música, noticias y daba oportunidades a cantantes y artistas emergentes. El sonido había creado un eco en los corazones de los radioescuchas, al grado de volverse su fiel acompañante en las diferentes etapas de su vida. En el hogar, las familias soñaban con mundos nuevos por descubrir; en el trabajo, los hombres encontraban compañía en voces amables; y los enamorados, vivían un universo de posibilidades que los hacían sentir mariposas en el estómago y querer vivir al máximo cada emoción. Una nueva era
había comenzado.

Entre todo esto, nació la radionovela, un nuevo ejercicio que cautivaba a los radioescuchas y sumaba nuevas audiencias. Un producto que contaba una historia que te dejaba al borde del asiento y que despertaba tu imaginación. Una historia donde el escucha podía volar, sufría y se emocionaba… ¡todos sus sentimientos florecían y la emoción era tal que se volvían tema de conversación! La radio había
enamorado a las audiencias.

A través de la señal de la radio, escuchamos formarse a grandes personalidades como Maxine Woodside, una mujer que ha hecho historia por más de 26 años con su programa Todo Para la Mujer. Ella se formó con grandes maestros como Joaquín López Dóriga, quien en sus inicios hacía entrevistas y corría a la redacción para lograr el mejor artículo. Maxine es una mujer forjada a través de la experiencia. Desde 1989 a la fecha, ¿cuántas estrellas han recorrido este programa? ¿Cuántos artistas no han deseado ser entrevistados por la reina de la radio? Maxine Woodside es una parte fundamental de la historia mexicana de este medio de comunicación. A diario, miles de personas disfrutan de un ameno programa que las hace sentir queridas, las hace sentir parte de una familia. Citando a Germán Dehesa, “es un gran orgullo encontrarse con alguien de nuestra especie que puede sentir, pensar y transformar en palabras algo que nosotros percibimos vagamente, pero que nos resulta inexpresable”. Veintiséis años se dicen fácil, pero no cualquiera puede lograrlos. Quiero felicitar a Maxine Woodside, a su equipo y a su productora, Rocío de la Mora, por formar parte de la historia de la radio y dejarnos disfrutar de su magia, pero, por sobre todo, por invitarnos a vivir un sueño de amor.