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Una solución conjunta / Blanca Alcalá

  • Blanca Alcalá

Los límites entre entidades federativas, municipios o demarcaciones territoriales del Distrito Federal son mucho más que una sola línea divisoria. Lo que regularmente vemos son las diferencias en cuanto a la calidad de los servicios públicos: el pavimento de las calles y banquetas, el mobiliario urbano o la limpieza de la vía pública. Pero las diferencias también se expresan en cuanto al acceso al agua, la seguridad, el manejo de basura, los servicios de drenaje y alcantarillado o el transporte, entre otros muchos elementos.

Estas diferencias existen tanto en las zonas urbanas como en las zonas rurales, pero debido a la concentración de la población, las asimetrías son muy visibles en las zonas limítrofes de las ciudades, ahí donde los gobiernos locales, ayuntamientos o demarcaciones territoriales, por falta de coordinación, diferencias partidarias, voluntad política o asimetrías presupuestales, invierten menos.

Por ejemplo, Paseo de la Reforma en la Ciudad de México constituye una de las avenidas más vigiladas y con una amplia disponibilidad de cámaras de seguridad. Es una calle segura a pesar de que una parte se localiza en la delegación Cuauhtémoc, la demarcación territorial del Distrito Federal con mayores índices de inseguridad.

Pero zonas como ciudad Nezahualcóyotl, Ecatepec, Chimalhuacán o las localidades de Topilejo y Naucalpan viven bajo una fuerte presión por razones de seguridad y falta de vigilancia. No cuentan con tantas cámaras o con una proporción de policías por habitante como Paseo de la Reforma. Tienen en común su condición de zonas limítrofes y su capacidad para comunicar la inseguridad es muy alta por la falta de una política común entre las delegacionales, municipios y entidades federativas.

En ciudad Nezahualcóyotl, por ejemplo, los taxis no tienen una tarifa fija por kilómetro: se establece al buen entender entre usuario y conductor, mientras que en la Ciudad de México todos operan, en principio, bajo una misma tarifa, con independencia de si ésta se cumple. Eso sí, los taxis de una u otra demarcación, antes de cruzar, deben dejar el pasaje en la línea limítrofe para no exponerse a los agentes de tránsito de cada localidad, según el caso, y si un taxi con placas de la Ciudad entra a “neza” no puede salir con pasaje y viceversa. El que pierde es el usuario.

Por ejemplo, en los municipios de San José Chiapa, Nopalucan y Lara Grajales, que rodean el predio de la futura ciudad Audi, en Puebla, implicará el traslado de cientos de personas desde Tlaxcala, no solo de Puebla, presionando los servicios de transporte, seguridad, educación, regulación del uso del suelo y relaciones laborales que prestan ambos gobiernos y que implicará la participación del Gobierno federal.

La dotación de agua es un fenómeno aparte porque la negociación se hace a un nivel gubernamental y la gestión de la misma la realizan organismos locales. Además, influye la capacidad de conducción a través de las redes disponibles. A veces, la dotación de agua dista mucho entre una colonia y otra, y ni que decir entre un municipio y otro. Por ejemplo, la insuficiencia de agua potable en Iztapalapa, en la Ciudad de México, ha sido una demanda histórica sin resolverse de un Gobierno a otro.

Por todo ello, desde hace algunos años, diferentes especialistas y funcionarios públicos hablan de la necesidad de establecer gobiernos para las zonas metropolitanas, por ejemplo, entre los gobiernos de las entidades federativas del Distrito Federal, México, Morelos, Puebla, Tlaxcala, e incluso Querétaro, con la finalidad de identificar y resolver problemas comunes de manera conjunta. A esto se le denomina la agenda metropolitana.

Qué implica: que los policías se sujeten a los mismos exámenes de confianza, que cuenten con una dotación similar de armamento, que operen bajo protocolos convenidos previamente, que participen de los mismos programas de capacitación y operen de manera coordinada bajo responsabilidad individualizada, e incluso bajo un mando común intergubernamental.

Las acciones de Gobierno en zonas metropolitanas aplica a complejos urbanos como Monterrey, Guadalajara o, en menor escala, a las ciudades de Lerdo, Gómez Palacio y Torreón, en Durango y Coahuila, cuya colindancia requiere de atender asuntos de orden de seguridad y acceso al agua, cuando menos. Pero existen universos más pequeños que deben atenderse desde una perspectiva metropolitana y no de gobiernos aislados.

La visión metropolitana no resta autonomía ni independencia a los gobiernos federal, locales o municipales. Se trata de una perspectiva intergubernamental para resolver de manera integral problemas comunes, conjuntamente, con base en la colaboración y buena disposición.
* Senadora de la República por el Estado de Puebla