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Una tras otra

  • Jaime Alcántara

“Aprendemos de la experiencia, que los hombres nunca aprenden nada de la experiencia”. 

GEORGE BERNARD SHAW

 

  • México ganó

La experiencia…

  • Jaime Alcántara Silva

Y México retomó la senda del triunfo. Los primeros 45 minutos, contra El Salvador, en aquellas tierras de Centroamérica, fueron de pesar. Un gol a cero, en contra, en el medio tiempo, producto de la imprudencia, de la presión, del recuerdo, de una mano en el área de tiro penal. Al final, uffff, ganó: tres a uno.

Y, ¿cuál fue la diferencia, con su partido anterior?: sin lugar a dudas, Rafael Márquez. Es decir, la experiencia, la serenidad, la calidad.

Remontémonos un poquito al pasado, para ilustrar mejor mi idea.

Uno. En el mundial de 1994, en Estados Unidos, Miguel Mejía Barón era el entrenador. Corrían los últimos minutos, en octavos de final, frente a Bulgaria. Había un empate a un gol. Se veía venir la tanda de los penales.

Para estupor de los televidentes mexicanos, Hugo Sánchez estaba en la banca. Sí, aquel que había ganado cinco Pichichis. Sí, el más sobresaliente jugador de Europa a balón parado. Sí, el mejor jugador mexicano de todos los tiempos. Sí, aquel excelente futbolista estaba sentado, mirando.

Faltaba poco para concluir el encuentro. Y ¿recuerda usted? El entrenador se negó a meterlo a la cancha. Y los búlgaros nos ganaron tres a uno. Y Hugo, el mejor para los penaltis (a pesar del México’86, contra Bélgica), no tuvo la oportunidad de defender la camiseta.

Por cierto, Mejía Barón, creo, jamás volvió a dirigir algún equipo de primera división.

Dos. En el mundial pasado todo indicaba que a Brasil, por su calidad y por ser país sede, nada impediría que se quedara con la preciada Copa del Mundo. Ya había conseguido la Jules Rimet (por ganarla tres veces), por qué no ahora. Finalmente, estaba en su tierra, con el apoyo de su gente, con la cancha conocida…

Ah, pero el entrenador no llamó a aquellos que sabían. Aquellos que habían demostrado valía en otros torneos, y en otros países de primer mundo. Así, Ronaldinho, Kaká, Robinho y otros jugadorazos, se quedaron como espectadores.

Solo estaban Neymar y Thiago Silva. El primero fue lesionado por Zúñiga de la Selección Colombiana, en octavos de final; y Thiago no pudo jugar por tarjetas amarillas acumuladas. Total, no había quién dirigiera con habilidad comprobada en el campo.

Brasil se quedó sin estrellas por la mala selección de Luiz Felipe Scolari. Alemania, de plácemes, dio cuenta de ellos siete a uno, en la peor derrota de los cariocas.

Y ¿Scolari? Mh, dirige un equipo allá, lejos de sus recuerdos, en China.

Tres, y ya. En la última Copa América, al colombiano, Juan Carlos Osorio, entrenador nacional, no se le dio la gana, no se le ocurrió, no sabía de sus alcances, no tuvo visión, no quiso meter al mejor jugador, capitán, orquestador, experimentado, Rafael Márquez. Y, perdimos en el más estrepitoso fracaso de los tiempos modernos, ante Chile: cero a siete.

En este último partido, con el capitán que tiene autoridad, el señor Osorio rectificó y, ganamos.

Y, en la vida es igual. A la fecha, por ejemplo, no se han corregido los criterios que limitan a la gente de 40 años hacia arriba, para obtener un empleo. ¿Tienes 40, 50?: lo siento. Por supuesto que deben estar en todos lados los jóvenes, los que inician. Pero es indudable que aquellos, aún fuertes, sanos, son quienes más pueden aportar, dirigir.

Hoy, a diferencia de mediados del siglo pasado, gracias a los sistemas de salud, a las políticas públicas en la materia, la gente tiene esperanza de vida de cerca de 80 años. En aquel entonces solo era de 57 y 55, para mujeres y hombres, respectivamente.

Ojalá y el sentido común impere.
jaimealcantara2005@hotmail.com