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Una tras otra

  • Jaime Alcántara

“El que quiere nacer debe destruir un mundo” HERMANN HESSE

A mi amigo Antonio Murrieta Necoechea.

  • Jaime Alcántara Silva
  • LOS TRANSFORMADORES. Echeverría, Salinas, Peña Nieto

Alguna vez le preguntaron a Julio Scherer la razón por la cual, Proceso golpeaba una y otra vez al Gobierno, habiendo no solo aspectos negativos. Él contestó, con cierta razón, que había demasiados que lo halagaban.

Ahora, creo, es al revés.

Luis Echeverría, Carlos Salinas y Enrique Peña Nieto, han sido (y son) los tres [ex] presidentes que más han sido golpeados tanto en el correr de su sexenio, como después.

Luis Echeverría fue el parteaguas de la historia moderna de México. Con él llegaron el desarrollo industrial, turístico, educativo, político. Transformar no era tarea sencilla. Los intereses, las visiones del mundo, siempre pesan. Pero, su visión fue definitiva.

Porfirio Muñoz Ledo, Víctor Cervera, Beatriz Paredes, Manlio Fabio Beltrones, Fidel Herrera, Pedro Joaquín Coldwell, entre muchos otros, nacieron y/o fueron impulsados por ese régimen. Aquel presidente, no obstante los repetitivos ataques a su acendrado nacionalismo envió a miles de jóvenes al extranjero, a que se capacitaran para un mundo que ya asomaba, global.

Carlos Salinas entronizó, definitivamente, a México a un escenario desconocido para la mayoría de las actividades comerciales del país. Acostumbrados al proteccionismo para la, a veces, rancia industria de todos los colores, Salinas puso el instrumento más innovador, a la fecha, para que México pudiera competir con el mundo.

El Tratado de Libre Comercio no solo ayudó en el momento, previó. De 50 mil millones de dólares (creo que esa es la cifra correcta) de intercambio comercial, México habría de pasar a 320 mil, en tan solo seis años; esto es, de 1994 al final del milenio.

Es muy difícil separar el apenas ayer, histórico, con estos días. Lo que sí se puede decir es que el México de hoy, sería muy diferente sin aquellas políticas que llevaron a México a la modernidad.

Con el presidente Peña, ocurre más o menos lo mismo, en cuanto a los interesados en afectar su imagen.

Las reformas de inicio en su administración, quizá destaquen dos, la Educativa y la de Telecomunicaciones.

El TLC de Salinas hubiera podido alcanzar metas, aún superiores si se hubiera incluido, en lo interno, la educación. Muy poco se comprende que no puede haber avance sin esta vital materia. Países como los llamados Tigres Asiáticos: Singapur, Corea, Taiwán, Hong Kong (primero), Malasia, Indonesia, Tailandia y Filipinas (después), jamás hubieran alcanzado su grado de desarrollo sin transformar lo vital. Lo educativo no solo es lo académico, también lo conductual. Y, este es el punto. De allí tanta oposición.

En la de Telecomunicaciones, basta echarle un ojo a lo que pagábamos hasta hace poco por internet y telefonía. Hubo un ahorro de más del 60 por ciento en los bolsillos. Y eso es generalizado a los más de 70 millones de usuarios tanto de telefonía celular, como residencial. Todos los sectores se vieron beneficiados.

Muchas de las reformas (o acciones) no las veremos en este sexenio, como el Aeropuerto de la Ciudad de México. Peña Nieto decidió jugarse su prestigio y, lo está logrando. Un buen número de usuarios de las redes sociales, beneficiarios (todos) por esta reforma, hoy son de los más enconados opositores a lo que sea.

En los tres casos son los intereses los que predominan. Si no, solo hay que ver las noticias. Lo grave, en el último caso, es el poco caso que le pone a la imagen. De allí que lo tengamos como el peor, sin entender los resultados que tendremos como nación.

jaimealcantara2005@hotmail.com