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Una Tras otra

  • Jaime Alcántara

  • Jaime Alcántara Silva
  • Presidencia. Las fallas de la comunicación

 

 

Algún titular, en medios, ayer, preguntó: ¿Y si gana Trump, que hará Peña? Mh.

Hace unos días, en este mismo espacio que me permite la generosidad de la OEM, comenté más o menos, lo siguiente. Gane quien gane, México tendrá que estar preparado para la andanada que le querrá proponer el (la) nuevo (a) Titular del Ejecutivo de Estados Unidos.

Ellos no tienen amigos, solo intereses. La segunda parte de esta frase es de Lord Henry Temple Palmerston, primer ministro inglés, cuando dijo: “El Reino Unido no tiene amigos permanentes ni enemigos permanentes, solo intereses permanentes”. Esta alocución, modificada, se le atribuye a Woodrow Wilson o a James Monroe, expresidentes de la Unión Americana. Para el caso es lo mismo. Gane el que gane, México tendrá que vérselas para continuar con su proyecto de vida.

Hace unos días, en una entrevista, Carlos Loret planteaba al secretario de Economía, Ildefonso Guajardo, una pregunta similar. ¿Qué pasará con el TLC, hay focos rojos? A esto, el funcionario dejó claro que la Administración Federal está preparada para lo que venga. Y, es lo que tiene que hacerse.

¿Será generoso Donald Trump o Hilary Clinton?

La Cadena ABC News, comentó que, derivado de una encuesta, la candidata demócrata, a estas alturas, estaría adelante 12 puntos porcentuales. Esto, claro que alienta a quienes creemos que tendríamos un trato menos injusto, de los primos del norte.

Ahora bien, volviendo al tema nacional, los escenarios no pintan muy diferentes. ¿Si ganara el deschavetado Trump (Dios nos libre), seguiría con su misma cantaleta, en cuanto se sentara en la silla principal del salón oval? Al final, tendría que escuchar a los lobos, aullándole mañana, tarde y noche, por los intereses representados.

¿Si queda la señora Clinton, tratará igual (se acuerde o no, sea vengativa o no) a México, acordándose o no de aquella visita? Sentándose en la gran silla, empezará a ver cómo le hace para el próximo suceso importante, de dentro de cuatro años. Lo demás, ay se verá.

El presidente Peña, por su lado, tendrá que seguir en lo que ha estado haciendo en los últimos tiempos: seguir trabajándole. No hay de otra.

Lo importante de esto, si quiere que la imagen mejore, la estrategia de comunicación tendrá que cambiar. Aún los expertos no entienden qué ha pasado, haciendo a un lado la influencia que ejercen en estos tiempos las redes sociales.

Varios son los ejemplos. El último, la captura de Felipe Flores, comandante de la policía de Iguala, en la aprehensión y posterior entrega de los normalistas a los delincuentes que operaban en la zona. Con excepción de este potencial delincuente, todos los demás actores ya tienen algo de qué arrepentirse, desde el exalcalde, su esposa; el exlíder de los “Guerreros Unidos”, decenas de policías, hasta el exgobernador.

Pero, para el tema, ese no es el caso. Es la manera como sus detractores fueron dándole la vuelta hasta hacerlo responsable de lo que ocurrió aquella trágica noche.

Igual lo de Trump. ¿Si se hicieron invitaciones, como se demostró la semana antepasada, a ambos candidatos, por qué no se publicaron las cartas, al mismo tiempo?

Indudablemente que el protagonismo es el principal tópico, pero eso se debió haber previsto. Nada hay peor, en estos tiempos, que la mala percepción.

Su Gobierno hoy está etiquetado como inepto, aunque eso diste mucho de ser una realidad. El hueco, en el manejo de la imagen está, precisamente, en la falta de operadores eficaces que salven este difícil escollo.

jaimealcantara2005@hotmail.com.