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Una tras otra

  • Jaime Alcántara

  • Jaime Alcántara Silva
  • Enrique Ochoa

A diario vemos al dirigente del PRI, en radio, televisión, prensa escrita, redes. Contrario a sus iguales, en los otros Partidos, el no pretende llegar al 18 con la intención de contender por la Presidencia de la República. Su lucha es contra la corrupción.

Y, en esos afanes, lo vemos que se lanza en contra de Javier Duarte, a matar. Nos anuncia igual que la Comisión de Justicia de su Partido, también analiza la posibilidad de recetarles la misma medicina a otros correligionarios suyos.

En la historia política, nunca se había visto algo así, pero el tiene su estrategia y a ella está dedicando buena parte de su tiempo. O, cuando menos, eso es lo que destacan los informativos. La nota es la nota.

Y, qué hay de los de enfrente. Qué hacen en la materia, Alejandra Barrales y Ricardo Anaya, en pos de sus miembros quienes, real o supuestamente, afectaron al erario de la Entidad que gobernaron. Nada, absolutamente nada.

Quién tiene razón en ello, quién hace bien su trabajo. Eso, como todo, en las ciencias sociales, tiene sus asegunes.

En el mismo sentido del PRI, yo aún no veo al PRD persiguiendo a Marcelo Ebrard, por lo de la línea 12 del metro y que, a decir del Gobierno de Miguel Mancera, los costos se dispararon de 18 mil millones de pesos hasta llegar a 54 mil, sin licitación y mal hecha. Tampoco he visto un pronunciamiento de la dirigencia, en relación al enorme agujero en las finanzas públicas que Leonel Godoy, exgobernador de Michoacán dejó, una gran deuda de 34 mil millones (superior al de Moreira, en 2 mil millones).

De igual manera, nada en contra de uno de los miembros más conspicuos de su Partido, Alejandro Encinas, para señalarlo con dedo flamígero. Por si usted no lo sabía, se dice que el fue quien introdujo, en la cajuela de su vehículo, al hermano menor de Godoy a la Cámara de Diputados (acusado de nexos con el narco) para que pudiera tomar la protesta de ley y, con ello, tener la malentendida protección de fuero constitucional, de que gozan los legisladores.

Uno más. Morelos está considerado como la Entidad donde más secuestros hay, de todo el país, todo mundo lo dice; es uno de los Estados más peligrosos. Y, no solo no ha sido cuestionado, sino que el gobernante se anuncia en medios y carteles como alguien que encabezará la candidatura en el 2018.

En el PAN, la cosa no pinta diferente. De entrada, el “joven maravilla” Ricardo Anaya, usa los recursos que su Partido pone bajo su custodia, para promocionarse y tener camino ancho para la justa interna donde se decidirá la candidatura blanquiazul. Ah, ¿y sus 125 viajes a Atlanta en 36 meses?

Pero ¿y, Padrés? A fuerza de periodicazos, el exgobernador de Sonora fue citado para que pudiera defenderse ante las Comisiones del caso, de su Partido. Ah, no se le aplicó la misma medida que el PRI con Duarte. Aquí, no sólo no se le acusó. No, aquí se recibió una carta de excusa (por cierto, tal hecho puede ser constitutivo de delito, por no avisar a las autoridades competentes, dado que el sonorense tiene orden de aprehensión). En ella, Padrés, justifica el porqué de su inasistencia.

¿Y, Miguel Márquez, el gobernador de Guanajuato? Quizá porque allá, “la vida no vale nada”, casi nadie voltea para mirar que es uno de los Estados donde el crimen ya recibió carta de naturalización. Y, de su antecesor J. Manuel Oliva, quien está acusado de peculado.

¿Usted ha escuchado alguna referencia, insinuación, del Presidente del PAN, respecto al actuar de sus compañeros? Nada, absolutamente nada.

En este sentido, ojalá y el Dirigente del PRI, Enrique Ochoa, no sea sólo una voz en el desierto. Se esperaría que sus contrapartes actúen en consecuencia.

jaimealcantara2005@hotmail.com