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Una tras otra

  • Jaime Alcántara

  • Jaime Alcántara Silva
  • La apuesta del Presidente o la Carta a los Reyes Magos

Los hechos recientes confirman mi tesis, como la de otros, que el presidente Enrique Peña tiene características de estadista.

Por supuesto, que pronto habrá quien me censure. Cada pensamiento es un mundo y respetable.

He comentado mi visión acerca de las Reformas Estructurales. Algunas pudieran no gustar, pero eso no quita que haya puesto un antes y un después de su mandato.

El Presidente no pasará como uno más, hay suficientes hechos, para bien y para mal, dependiendo del lector, del interés.

En la vida, todo mundo lo sabe, intervienen las circunstancias. “Unos corretean el venado, otros, sin correr… La suerte de la fea, la bonita…” y, así es el destino de cada quien. Hay gobernantes que hacen todo para que les cuadre su administración y la fatalidad se interpone. En fin.

¿El Presidente apostó, fue temerario? No lo sabemos a ciencia cierta, lo real es que ganó en esta ocasión.

Igual ganó el temerario, Donald Trump.

Los poseedores de esta cualidad tienen su recompensa. El mismo Enrique Peña disfruta de ella. Es asunto solo de echarle un ojo al escenario nacional, cuando él era gobernador. Casi de inicio empezó su camino rumbo al 2012 y ganó. Hubo otr@s que esperaron a que la Diosa fortuna les tocara a la puerta y no ocurrió.

Hemos visto multitud de cerebros privilegiados, de pensantes en toda la dimensión, que se han quedado en el camino por creer que van a ser llamados o, “por el temor al qué dirán”.

Volviendo al tema. Por los antecedentes, debemos colegir que hubo cartas para los dos contendientes. Una no llegó a un lugar (México), ni al otro (Presidencia de EU). La circunstancia, otra vez, habría de jugar a favor del inquilino de Palacio Nacional.

Qué hubiera (ay, el hubiera) pasado si Hillary Clinton viene a México.

Pareciera un hecho de menor dimensión, pero aquí no existen tales consideraciones. En la Florida y en otros Estados, la demócrata perdió por unas cuantas décimas. Qué quiero decir. Nadie sabe el impacto que tiene el presidente Peña en la comunidad latina de Estados Unidos. En México es vilipendiado un día sí y otro también, pero fuera del país, el goza de cierta popularidad. Visto así, tal vez ella esté pensando seriamente en una bárbara equivocación, al no haber acudido.

Se puede pensar que el sistema de Colegio Electoral que subsume la voluntad popular es ilógico, antidemocrático, tergiversador, pero los hechos allí están. Ella se equivocó. Por supuesto, también se equivocó su principal impulsor: Obama.

Sin meternos a otros terrenos, se debe decir que, para efectos electorales, el Presidente de Estados Unidos cometió un error, al mejorar las relaciones con Cuba. En la Florida viven más de millón y medio de isleños. Para ellos fue una ofensa. Por supuesto que se acuerdan que muchos salieron vivos casi de milagro. Todos perdieron sus bienes, algunos de ellos estuvieron encarcelados o enviados a cortar caña para su “reeducación”.

Ahora bien, qué queda

Ojalá y ahora sí la comunicación sea como la que tuvo el Presidente allá en el Edomex. También, que su administración no se vaya a echar a dormir en sus laureles porque Trump llegó. Un tipo como el, es impredecible. Puede ser que, aun pensando en la “buena” relación con México, de todos modos se vea obligado a cumplir con una buena parte de los compromisos de campaña.

Si vis pacem, para bellum (Si quieres la paz, prepárate para la guerra), decía el romano Flavius Renatus Vegetius. Así México. No puede no estar haciendo algo, para enfrentar al mandatario número 45 de allende la frontera.

jaimealcantara2005@hotmail.com