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Una tras otra

  • Jaime Alcántara

“Es la psicología que conduce a los pánicos y a las recesiones”

ALAN GREENSPAN

“La ignorancia es el principal vehículo del miedo” J. A. S., en

EL INCONCEBIBLE UNIVERSO

  • Jaime Alcántara Silva

La vanidad y el miedo, son dos elementos inherentes a los seres humanos; casi siameses. Ambos sirven, hay que decirlo. En exceso, también perjudican.

El problema viene cuando cualquiera de ellos se extrema. Es muy conocido el fenómeno de la egolatría. Basta ver cuando algún fabricante antiético nos quiere vender, fundando su promocional en el miedo.

Varios ejemplos para soportar mi aserto. Veamos algunos, de los que hay miles.

Hace algunos años, Rebeca de Alba (si la memoria no me falla), después de presumirnos su exuberante mata de cabello, y con un frasco de champú en la mano, decía: es caro, pero creo que lo valgo. Así que aquellas receptoras del anuncio, no bien lo habían visto, corrían al súper, a la “estética”, a la botica; a donde fuera para adquirir ese menjunje caro, pero indudablemente “indispensable”.

Un poco más atrás. Un figurín como de 35, 40, años se ponía a la puerta de un vehículo Ford (por supuesto, el más lujoso), y decía (presumiendo que era suyo): Solo para el hombre que ha alcanzado el éxito en la vida. ¡Jijos y remásjijos! Y, si el pobre diablo, con esa edad, y que no tuviera ese carro, qué diablos podría decirle a su familia, a sus cuates, a su novia. Horror.

Otro. Un par de jovencitas ve con cierto interés a un galán que corre por la playa. La otra, para el efecto de la venta, dice: ¡No, mira, lleva zapatos!. La idea era vender un cierto ungüento y/o polvo, para que al desacreditado galán no le apestaran las patas o que no tuviera juanetes y/u hongos.

Uno más, reciente: Omar Chaparro te advierte: No te confíes. Ahora estás joven y tienes mucho cabello, pero si no usas esta mágica poción, en pocos años estarás como Yul Brynner (para los antigüitos) o Vin Diesel; palabras más, palabras menos.

Estos ejemplos se pueden encontrar en dentífricos, cremas antiarrugas, ropa casual, deportiva; aparatos para mejorar la figura. También seguros de vida, de carro; remedios milagro para alargar el miembro masculino, para quitar la seborrea; los mentirosos que venden, hasta por celular, las esperanzas por medio de los signos del zodiaco, etc.

Hay algo verdaderamente brutal: la belleza malentendida. En los países asiáticos, la moda es cambiarse el diseño de los ojos. Miles de cirujanos hacen su agosto. En África, la idea de la atracción, es blanca. En efecto. Comerciantes sin escrúpulos han apostado por un gran negocio: vender productos (a la Michael Jackson), para aclarar su pigmentación, para volverse blanc@s. Aquí no hay valores (morales).

Por supuesto que existen miedos de a deveras. El caso Trump es una realidad.

Pero las vanidades y los miedos nos deben servir para brincar los posibles efectos de fracaso, de pérdidas, de ridículo, de frustraciones, de infortunio.

Tenemos miedo de ya no poder ir a la frontera al “shopping”; de que el peso se siga yendo a las nubes; de que ya no tengamos tantas prendas, artículos, productos Made in USA.

Uno de los grandes problemas que México tiene es su mercado interno, porque muchos, me incluyo, a veces preferimos los artículos importados a los nacionales, aún habiendo productos que podrían competir con aquellos.

En las redes sociales corren sugerencias, interesantes, para equilibrar lo que pudiera ser una realidad, sin miedos y con una poquita menos de vanidad.
jaimealcantara2005@hotmail.com