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Una tras otra

  • Jaime Alcántara

  • Jaime Alcántara Silva
  • Riesgos del ’17

Estamos a unas horas de que concluya el 2016. Mirando en retrospectiva, ninguno perdió la oportunidad de dejar algo en el calendario de la historia. Este, no podía ser diferente. Muchos sucesos, pero sobre todo, muchos sobresaltos.

El PRI, antes hubiera dicho: el sistema, tuvo que tropezar de manera por demás sorpresiva, en las elecciones del 5 de junio. Muchos juicios, hipótesis, teorías. Lo destacado fueron los resultados.

Y las consecuencias no se hicieron esperar. De todos modos, si había ilegalidades, tendrían que aparecer tarde o temprano. Pero, las derrotas tuvieron el efecto casi inmediato de una especie de sed de venganza y de vacuna, para quienes arribaron al poder en algunas Entidades como Chihuahua, Veracruz, Quintana Roo.

A la suma de lo político, de lo emocional, vendrían los ataques económicos que muchos no esperábamos.

Así, enero iniciará con dos plagas. Una, el esperado aumento de precios de los combustibles. La otra, el 20 de enero, la asunción de Donald Trump, a la silla más importante del orbe. Y esto tendrá implicaciones para el mundo.

Las fallas de una democracia, como la norteamericana, que dejan que cualquiera con dinero, verborrea, delirios, pudiera llegar a dominar algo que no entiende, que no conoce, que quizá hasta odie, darán entrada a quién sabe qué efectos. El asunto es que el salón oval de la Casa Blanca, tendrá otro huésped, en este caso, de miedo.

Lo peor: estamos muy, muy cerca. Ah, y somos un bocado muy apetitoso para las ansiedades del nuevo.

De la primera, tendremos que esperar inflación, menos generación de empleos, pobreza. Del segundo, solo Dios sabe qué.

Por supuesto que aquel no podrá poner los tres mil kilómetros de barda, porque ya hay una buena parte construida. Tampoco, como lo dijo en su campaña, regresar o impedir que empresas norteamericanas vayan a otros países o incrementen sus activos más allá de sus fronteras. No se necesita ser un genio en las matemáticas para entender que las grandes corporaciones multinacionales tienen mayores posibilidades de ingreso en otros países.

De entrada, dicho por un posible nuevo Embajador en México, los trabajadores de aquí son más productivos que los de allá. Tienen, desafortunadamente, salarios más bajos; materias primas que pueden costar menos.

El dólar, sin embargo, puede seguir caminando. Pero esto se debe, en una gran parte a la especulación. Qué quiero decir. Los capitales, los corredores (brokers), son impredecibles. Como comenté en algún artículo anterior, muchas de las crisis son producto del miedo. Si el ignorante de Trump dice: voy a impedir que haya pagos a México, producto de sus ventas, entonces los llamados capitales golondrinos levantarán el vuelo y migrarán hacia tierras menos inestables. Los corredores se pondrán nerviosos y empezarán: vendo, vendo, vendo.

De allí los riesgos para el peso.

No es que el Gobierno mexicano no haga su tarea. No. Este, pudiera tener la meticulosidad de un relojero suizo; o la garra de Hércules para sus trabajos, pero los dueños inescrupulosos de los dineros otearán otros horizontes, por donde sus capitales puedan seguir succionando ganancias, sin riesgos. Esperemos que no suceda.

Así las cosas, México enfrentará grandes desafíos. Muchos de los rivales, y enemigos, del PRI (léase, del Presidente), tendrán carnita, como se dice coloquialmente, para poder roer o, francamente, darle algunas tarascadas al poder.

Nada fácil. Se pondrá, aún más, a prueba el aguante del régimen. Este, tendrá que usar todas sus capacidades, dejar fuera sus temores, sus prejuicios, para enfrentar la andanada.
jaimealcantara2005@hotmail.com