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Una Tras Otra

  • Jaime Alcántara

  • Jaime Alcántara Silva
  • El síndrome de la insensatez

Al inicio del sexenio de Vicente Fox comenté que los hombres y mujeres de poder, deberían someterse a una especie de examen, para saber si estarían capacitados para ejercer el cargo.

La democracia electoral, como la conocemos, empero, ha impedido que esto se pueda llevar a cabo. De allí, la irrupción de personajes que salen de cuando en cuando, amparados por los miedos, las emociones, la irracionalidad. No importa si su IQ es de 60 o que sus tendencias puedan calificar para un ensayo de S. Freud de C. Jung.

La paranoia o la esquizofrenia pueden dominar donde debería imperar la congruencia, la sabiduría.

Seguramente usted como yo, hemos conocido gente que en todo le va bien. “Rey Midas”, les llaman a veces.

Los riesgos, si es que no tienen una especie de terapia, de curso propedéutico, de sentido común, es que creerán que todo lo pueden hacer, bien. Tal forma de pensar es característica sobre todo en gente soberbia, en quienes no ven más que su imagen en el espejo.

Y es el caso de Donald Trump.

Muchos nos aferramos a creer que las circunstancias, las limitaciones propias de un Jefe de Gobierno, en una nación democrática, podrían impedir que cometa barbaridades. Pero, los empeños irracionales manifestados a lo largo de su campaña se siguen repitiendo, al parecer sin equilibrio. Sus amenazas ya fructificaron en las debilidades y/o conveniencias de empresas que se habrían comprometido a invertir en el país. Es un síntoma claro que no cejará en su intentona por encerrarse en su territorio, en volver a una especie de nacionalismo, tipo hitleriano.

Los asomos de racismo mostrados en contra de latinos, musulmanes, asiáticos y otros, no son como para subestimarse.

Y, hay un peligro más, incluso para sus coterráneos. Cuando Hitler hace posible que el nacionalismo a ultranza se apodere de sus connacionales, el caldo de cultivo está preparado para sus afanes expansionistas. De allí los estragos y la muerte de decenas de millones de seres humanos.

Aquí podría no haber la idea de conquista de territorios, o quién sabe, pero están los terrenos comerciales, que hoy día valen tanto o más que aquellos.

Los tratados de Versalles le dieron la pauta al nazi. Aquí, millones de norteamericanos, clasemedieros, olvidados y/o nostálgicos, frustrados, son la causa. El libre comercio impuesto por ellos y por la Gran Bretaña es el pretexto. Ambos países, ahora, están dando marcha atrás.

El peligro en el caso estadunidense es que si fracasan las políticas proteccionistas que campean en el seso del otrora dueño de Miss Universo, empiece a echarle la culpa a los chinos, mexicanos, europeos y podría ser, a los rusos. Finalmente, los mesiánicos, los iluminados, aquellos que creen que la divinidad les otorgó alguna patente de corso, tendrán que justificar sus reveses.

Y, los mismos que lo ayudaron a ganar, habrán de sentir en carne propia los estragos de una política a todas luces equivocada.

Qué pasará con Corea del Norte, Irán, Filipinas, si no se pliegan a sus intereses, a sus caprichos. Qué ocurrirá con los países a quienes sienta competencia, con posibilidades de superar sus expectativas.

Los impulsivos, los iracundos, los irracionales como él, no paran por los daños que hagan, no está en su mente que la gente puede sufrir por sus decisiones, por sus errores, solo importa lo que piensen, sus proyectos, sus fantasías.

A lo largo de la historia hemos visto suficiente, como para pensar en lecturas equivocadas.

Espero que falle mi percepción.
jaimealcantara2005@hotmail.com