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Una tras otra

  • Jaime Alcántara

  • Jaime Alcántara Silva
  • Estamos solos

No son extrañas las posturas de Canadá y Chile. Justin Trudeau dijo que nos ama, pero ellos primero. Chile, apenas supo que Estados Unidos saldría del TPP y de inmediato pintó su raya. Así funciona el mundo, en esta despiadada guerra de intereses.

Pasó lo mismo con el TIAR (Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca), cuando Inglaterra enfrentó a Argentina, por el asunto de Las Islas Malvinas. Si bien, el dictador Jorge R. Videla intentó rescatar esas presuntas propiedades para salvar su pellejo, en la legalidad, todos los países del continente estaban obligados a respaldarlo. Así lo dice a la letra, el documento.

Volviendo al tema, tiempos de tensión se vivieron por horas cuando los secretarios Videgaray y Guajardo, en su primer día por tierras estadunidenses para tantear el terreno, acerca del TLC, se enteraron que el novel Presidente norteamericano firmaba órdenes para la construcción del muro.

Presiones económicas, políticas y morales se cernieron sobre la cabeza del Presidente de México.

Sesudos analistas, sinceros aconsejadores, rivales acechando; todos, tratando de resolver la encrucijada en la que estábamos metidos. Por supuesto, algunos, con el fin de llevar agua a su molino.

La solución vino cuando Trump “tuiteó”: “Si México no está dispuesto a pagar el tan necesario muro, entonces sería mejor cancelar la inminente reunión (con el presidente Peña)”. De inmediato el mandatario mexicano hizo lo que le aconsejó la prudencia y la dignidad.

Fue una decisión inteligente. Eso, ayudó a que sus operadores, ante la posición de firmeza, pudieran arreglar la multicitada conferencia telefónica, que cambió el escenario.

Esto, como puede entenderse, no es un pleito de cantina, de arrebatos, no. Aquí las pasiones no tienen cabida. Esto es política, de cuyos resultados dependen las condiciones de vida de millones de mexicanos.

Ahora bien, ¿qué nos espera?

México no puede depender de un solo mercado, así sea el más grande del mundo. Tampoco de un solo producto como es el petróleo. En este entendido, tenemos que saber que hay cerca de 50 compromisos bien trabajados de entre Acuerdos y Tratados.

En relación al petróleo, según datos disponibles, ya solo dependemos alrededor del 25 por ciento, de más de un 40, de hace unos años, para el presupuesto nacional.

A nuestras mortificaciones, algunos países, cientos de organizaciones y miles de calificadas opiniones del planeta, se pronunciaron a favor de la causa. Sí, pero los problemas de aquí, debemos resolverlos los mexicanos. Nadie vendrá a hacerlo.

Por ello, fue reconfortante ver la solidaridad mostrada, de todos los compatriotas, con excepciones, claro. Esto no es una campaña política, es el futuro de nosotros y de quienes vienen detrás.

El intento de una buena negociación con Estados Unidos debe seguir. A los agoreros, de mucho tiempo, por el TLC, hoy la realidad nos dice lo generoso que ha sido. De acuerdo a cifras de FORBES, exportamos (en 2013), alrededor de 350 mil millones de dólares, de cerca de 50 mil, en 1993.

A contrapelo de lo que dice Trump, con datos del INEGI, México ha sido deficitario en ese intercambio.

Pero, si no fuera así, tendríamos que recordarle que un buen porcentaje de las utilidades de ese comercio se va para los Estados Unidos, puesto que las centrales de Ford, Wal-Mart, Apple, LG, Citibanamex, Sam´s… son de sus paisanos. Y, en ese círculo vicioso, a nosotros solo nos dejan empleo y riqueza en menor medida.
jaimealcantara2005@hotmail.com