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Una Tras Otra

  • Jaime Alcántara

  • Fútbol y Vida
  • Jaime Alcántara Silva

Los árbitros del futbol mexicano resultaron de piel muy sensible. Algunos les dicen nazarenos, otros se acuerdan de su ascendencia. Pero, qué hay detrás de todo esto.

El fin de la semana antepasada hubo dos partidos que dejaron muchas dudas. El América-Pumas y el Puebla-Morelia. Y otro, sensacional. En todos, los silbantes fueron algo más que cuestionados. Hasta hace unos días, el Puebla, seguía con su inconformidad, presentada ante la Femexfut.

Esto ocurrió después de que, el 10 de marzo pasado, el máximo organismo solo había impuesto una pena disciplinaria de 10 partidos a los jugadores Pablo Aguilar del América y Enrique Triverio del Toluca. Esto, a resultas de una probable agresión a árbitros, por ambos futbolistas.

Aquellos, querían un castigo ejemplar y no se iban a quedar cruzados de brazos. Finalmente lograron su cometido y éstos, fueron suspendidos por un año.

¿Qué delicados, verdad?

Pero hay otra joya que es de antología.

De acuerdo a MSN Deportes, “El partido entre Zacatepec y Juárez FC de este sábado contó con un gol extrañamente anulado, pues esta última decisión se dio luego de que tanto el silbante como la asistente primero dieron por bueno el tanto de Rodrigo Prieto, pero casi un minuto después se retractaron (…) Según testigos (…) el cuarto oficial se acercó al árbitro central y le enseñó algo mediante un teléfono celular, ya cuando los Cañeros habían prácticamente terminado el festejo (…) “¿Cómo pudo enterarse el cuarto árbitro, estando a 50 metros de la jugada?”, cuestionó un testigo, que prefirió el anonimato.

Hace algunas décadas, a finales de los 80, un directivo, conocido mío, se acercó al presidente de los árbitros y le dijo más/menos “No está bien la calidad del arbitraje. Algo se tiene que hacer para mejorarlo. El futbol mexicano, de alguna manera es el resultado de ese trabajo”. El directivo contestó irónicamente: Ustedes son nuestros jefes, córrannos.

Esto es, en lugar de buscar alguna solución, dar una respuesta adecuada, el árbitro se burló. Poco tiempo después, fue grabado en una sesión con sus compañeros de profesión donde echaba pestes en contra de todo lo que se moviera, esencialmente sobre los entrenadores. Se pudo ver cuando decía: quienes mandamos somos nosotros… A los pocos días fue echado del puesto, porque la grabación provocó un gran escándalo.

Años y años han pasado, con serios errores en la marcación. Jugadores, directivos, entrenadores, todos, de alguna manera han resultado afectados por decisiones equivocadas. En algunos casos, los equipos han resentido millonarias pérdidas por este asunto. Los equipos, los jugadores, pueden presentar videos, testigos, testimonios y no hay poder humano que haga cambiar sus decisiones. Esto es, son infalibles. Los demás, de enfrente, estarán siempre equivocados.

A diferencia de otros deportes, éste, no toma en cuenta los medios tecnológicos para hacer bien sus cosas. En el beisbol, en el americano, en el tenis, las cámaras de televisión pueden dar cuenta de los errores y la autoridad en la cancha puede corregir.

Un asunto más, comentado por el mismo exdirectivo, fue su insistencia de quitar el famoso “fuera de lugar”. Total, si un jugador,  rival, se adelanta, que su contraparte adelante a otros.

Aquí, de acuerdo con la revista “Forbes”, un árbitro puede ganar al mes de 80 mil a 100 mil pesos. Los abanderados, la mitad. ¿Bien, no?

En fin. Esto que comento como anécdotas, se parece en mucho a la vida diaria. Échele un ojo y verá que hay razón.
Jaimealcantara2005@hotmail.com.