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Una tras otra

  • Jaime Alcántara

Una lamentable equivocación Diputados

Aunque parezca increíble, los servidores públicos más vulnerables son los legisladores, pero ellos no lo saben.

Peor aún. A la par de su toma de protesta, algun@s piensan que pueden hacer todo, y en el pecado llevan la penitencia. Solo miran la posición como algo natural y, los ataques, piensan, son para los demás. Ell@s son invulnerables.

Por si fuera poco, hay un promocional de un partido político, en el que el leitmotiv es lograr su ascenso a costa de lo que sea. En él ponen como lo peor a los diputados, aunque pudieran ser también los senadores, quienes tampoco se enteran de estas “minucias”.

Van dos “spots”, en el mismo sentido. Aparecían, y aparecen, algunos actores enfocados a desprestigiar aún más a estos personajes. La conclusión en ambos es que el diputado, sobre todo, es por naturaleza corrupto y hay que quitarle el fuero, para que no ande por la vida haciendo uso de sus supuestas atribuciones, para enriquecerse ilícitamente, en vez de trabajar por quienes se debe.

Así como la delincuencia que nos asuela, no sé en qué momento se torció este tema. De principio, que yo recuerde, tanto la Constitución como la ley que regulaba los haceres del Congreso simplemente decía que el diputado (senador) tendría el fuero que amparaba nuestra Carta Magna.

Por supuesto que hay el antecedente de los porqués. Uno de ellos, quizá el más emblemático, se debe a la osadía (entonces) del senador, Belisario Domínguez, al acusar al chacal (con el debido respeto a esos sonrientes animalitos) Victoriano Huerta, por los asesinatos de Francisco I. Madero y Pino Suárez. Subió a la tribuna, como correspondía a un parlamentario, a denunciar actos que creía que era un acto atrabiliario, y allí firmó su sentencia.

Desde entonces, o con ese asunto adicional, la Constitución previó que las opiniones de l@s legislador@s pudieran ser protegidas legalmente. Pero vinieron sucesos francamente sorprendentes, por decir lo menos.

En parte alguna de la ley dice que el diputado, el senador puede robar, extorsionar, asesinar. Eso es francamente absurdo y de una ignorancia supina. Se dio algún caso, incluso, de desafuero de un suplente. ¡Válgame Dios! A quién o a qué representa alguien quien no ha tomado protesta, quien no ha asumido la función.

Y de allí la “lamentable equivocación”. Eso pasa por no leer, por no estudiar. O, puede ser peor: simplemente por hacerse de posiciones ilegales para apalancarse y afectar a quienes tienen la protección, solo para “la opinión” en los asuntos de la cosa pública.

Ahora bien, en el supuesto de que algunos de ellos pudiera infringir la ley, cierto, se debe instaurar un “juicio de procedencia” como se le denomina, para retirarle el fuero. Pero esto nada tiene que ver con la posibilidad de que, constitucionalmente, pudiera ser posible que se le permita hacer “todo”, al amparo de su fuero.

Como asunto adicional, o para echarle más leña al fuego, el partido político que promueve esta aberración no cae en cuenta que tiene diputad@s y que los van a acusar de lo mismo que ellos señalan. Porque, al final, con tanto ruido que provoca la amañada campaña de desprestigio hacia l@s legislador@s, también les tocará su parte.

Empezó Fox, en su infinita ignorancia, a acelerar este despropósito, porque las dos legislaturas de su sexenio no quisieron aprobarle muchos de sus caprichos. Aquí se entiende porque era un desconocedor de la práctica política, pero que los mismos partidos promuevan el desprestigio es seguir horadando la de por sí endeble reputación de las Cámaras.

jaimealcantara2005@hotmail.com