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Una tras otra

  • Jaime Alcántara

  • Jaime Alcántara Silva
  • Qué esperar del pri

El relevo se tenía que dar. A la renuncia de Manlio Fabio Beltrones, quedó por prelación estatutaria, la secretaria general, Carolina Monroy. Esto, por otras circunstancias, ya se ha dado.

La convocatoria para elegir al nuevo dirigente vence hoy. Todo indica que será Enrique Ochoa, hasta hace unos días director general de la CFE, quien encabece al Partido que más posiciones tiene en el ámbito nacional.

A la pérdida de las gubernaturas en juego, el pasado 5 de junio, Manlio Fabio presentó su renuncia. Las causas reales quizá nunca las sepamos, porque él había dicho que no se iría de la dirigencia.

Pudo haber sido la presión de dentro lo que ocasionó su salida; en otra circunstancia, a lo mejor, el hecho de no estar conforme con los resultados y, en un hecho de decencia política, dejar el cargo para que alguien con otras capacidades pudiera continuar en la brega. Una tercera, pudiera ser un proyecto que solo él sepa de qué se trata.

Lo real es que hoy se confirmará lo que se ha conocido por los medios.

Y en ese entorno es dable hacer algunas reflexiones.

Se disputaron 12 gubernaturas. El PRI pensaba retener nueve del total. El PAN ostentaba Sinaloa y Puebla; de Oaxaca, no se sabe a ciencia cierta qué ideología gobierna. El resto, Chihuahua, Tamaulipas, Zacatecas, Durango, Aguascalientes, Tlaxcala, Veracruz, Hidalgo y Quintana Roo, eran del PRI. El mapa político electoral cambiará en los próximos meses de acuerdo a tales resultados.

Vimos pegando de brincos al dirigente del PAN, Ricardo Anaya, por los éxitos. Como corresponde, él ya se subió a la lista de los aspirantes por su Partido, para contender rumbo al ‘18. No es un triunfo menor. Eso le pone más difíciles las cosas a sus correligionarios Margarita Zavala y Rafael Moreno Valle.

Morena, por su lado, no está de luto. Si bien por Partidos ocupa el tercer lugar, muchas encuestas colocan a su dirigente en la primera posición. Claro que a la combinación de ambos factores no la tiene muy cerca que digamos, aunque en esto todo puede suceder. Habría que recordar su lejano tercer lugar al inicio de la última contienda, la del 2012, y su final de pocos puntos, debajo del actual Presidente.

El PRD es un enigma. A la salida, igual, de su titular, la sustitución es poco más que una lucha de técnicos contra rudos. Si bien la preponderancia de Mancera, aún en su perredismo no declarado, es notable, las aspiraciones poco asépticas de Graco Ramírez y, posiblemente, de Silvano Aureoles (quien se ha mantenido muy callado a la fecha), ponen verdaderamente difícil el camino para el Partido del Sol Azteca.

La virtual llegada de Enrique Ochoa, dicen, es un enigma para el futuro del PRI. Esto no es cierto. De acuerdo a los rituales de las formas de hacer del priísmo, todo dependerá del apoyo que tenga del aparato político administrativo. Y no me refiero a los aplausos o a las porras para su bienvenida. No.

Lo importante será el giro que pueda dar el Presidente, para que a la sociedad le parezca bien lo que necesita, lo que precisa. Y esto, aunque parezca nimio, es: la percepción.

Qué quiere la gente. Esto lo debe saber el inquilino de Los Pinos. Los mecanismos para saber de las aspiraciones ciudadanas, sobran.

Lo demás, debemos recordar que el PRI no es el edificio de Insurgentes y Luis Donaldo Colosio. El PRI es un proyecto que ganó en 2012. De lo que se haga o se deje de hacer en las instancias gubernamentales, dependerá el futuro del Partido.
jaimealcantara2005@hotmail.com