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Unión de universidades en un consorcio

  • Eduardo Peñalosa Castro

Es un hecho que en el mundo actual existe la necesidad imperiosa de generar conocimiento que apoye la comprensión de los tiempos que vivimos. En México la ciudadanía requiere cada vez más elementos para interpretar su realidad y desarrollar altos niveles de pensamiento crítico, razonamiento de las situaciones y juicio político.

Concretamente, creo que es preciso promover la participación de las universidades en la solución de los problemas. A continuación presento cuatro ideas que podrían considerarse para esto.

En primer lugar, es fundamental que los líderes de las universidades nacionales más importantes se reúnan y propongan una estrategia de trabajo conjunto para llevar a cabo el diagnóstico y la identificación de soluciones a problemas que atraviesa nuestro país. Es posible identificar, de acuerdo con la agenda que en este momento se prevé, aquéllos que se presentan en el plano global, internacional, local o comunitario. A partir de una labor basada en la reflexión académica, podrían generarse estrategias que sin duda serían de gran valor.

Otro aspecto central consiste en ampliar la cobertura de la matrícula en todos los niveles donde sea preciso. En particular en la educación media superior y superior tendríamos que proponer formas conjuntas de colaboración, a partir de identificar experiencias exitosas en cobertura docente, con énfasis especial en la instrumentación de nuevas modalidades educativas fundamentadas en posturas académicas y no políticas.

Es preciso ofrecer programas formativos para los docentes, para que tengan un mejor dominio de habilidades. Es común que los profesores tengan un discurso vanguardista, en términos de asumir corrientes centradas en los alumnos y en sus procesos de aprendizaje, sin embargo, despliegan en el aula estrategias tradicionales, centradas en un discurso monológico. Incluso, puedo decir con pruebas, que en la educación superior hay casos de profesores que dictan a sus alumnos, y que desarrollan enfoques transmisivos y memorísticos. Increíble en estos tiempos, pero cierto. Los maestros deberían tener cursos prácticos, en los cuales pudieran instrumentar estrategias y técnicas que permitan que los alumnos tengan un papel participativo y activo en el proceso educativo.

Finalmente, propongo que existan opciones de movilidad de alumnos entre universidades, en zonas curriculares en las que se decida, para propiciar el intercambio de saberes pertinentes en problemas de México y del mundo.

A partir de un enfoque académico el país podría avanzar en los problemas que lo aquejan. Es preciso que abanderemos una postura relacionada con la adopción de formas de pensamiento basadas en el desempeño de habilidades cognitivas profundas. Es muy común que los ciudadanos muestren un descuido en este sentido, debido esencialmente a una falta de educación formal, que se refleja en el olvido de formas opresivas o corruptas de actuación, o en la falta de percepción de acciones que no favorecen el desarrollo del país, sino el enriquecimiento de unos cuantos.

Seguramente, tanto académicos como alumnos tendrían un gran interés en participar en una iniciativa como ésta, con un enfoque basado en la consulta entre ambas comunidades. Ciertamente, con el trabajo comprometido e integrado de un consorcio de universidades, las cosas podrían mejorar.

Es preciso que las universidades mexicanas tomen cartas en el asunto, que se involucren, que los académicos y los investigadores demuestren interés por atender problemas, y que el Sistema Nacional de Investigadores sea algo más que un espacio para premiar a los académicos con méritos (cosa que no veo mal), para convertirse en una instancia que aglutine la participación comprometida de estos grupos, que por lo demás indudablemente sólo estarían esperando una convocatoria.
*Rector UAM-Cuajimalpa