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Universitarios en Estados Unidos y una estrategia de campaña / En Cantera y Plata / Claudia S. Corichi

  • Claudia Corichi

La semana pasada con el triunfo del senador de Vermont, Bernie Sanders, en las primarias demócratas de New Hampshire en contra de Hillary Clinton, no solo se ha evidenciado lo reñido de los próximos comicios presidenciales en Estados Unidos, sino que a pesar de que la exsecretaria de Estado perfila como la favorita a la candidatura demócrata, nada está dicho, sobre todo cuando el autodenominado “socialista democrático” le arrebató el 22 por ciento de los votos.

Muchos se preguntan, ¿cómo es posible que Sanders, un personaje desconocido fuera de Estados Unidos, haya podido ganarle a Clinton, una exprimera dama y secretaria de Estado? La respuesta está en el trabajo estratégico que ha venido realizado el equipo del senador demócrata desde el año pasado, y del estudio sistematizado sobre aquel sector que representa mayor potencial de voto demócrata -o su voto blando-: los jóvenes.

Se trata de toda una generación conocida como los “millenials” (generación del milenio), que saldrá a votar por primera o segunda ocasión por un Presidente, y que en el centro de sus preocupaciones se han disipado temas como la guerra en Oriente Medio o la severa crisis mundial, y que tienen como prioridades su educación, su desarrollo profesional y, por ende, el pago de las cuotas universitarias que para el caso de Estados Unidos, pueden llegar a ascender a deudas de cientos de miles de dólares. Una encuesta del Instituto de Política de Harvard, valida esto, pues señala que el 57 por ciento de estos jóvenes menores de 30 años cree que la deuda estudiantil es el problema más importante.

Por ello, es que la carga de la deuda estudiantil de 1.3 billones de dólares se ha convertido en el principal estandarte de Sanders. Incluso cuando paradójicamente él no representa una imagen de juventud, su discurso progresista y su precisión en la narrativa sobre este tema, le ha convertido en el candidato preferido entre los casi 40 millones de universitarios que junto con sus familias lidian con el alto costo de la educación superior en Estados Unidos.

Según The New York Times, Sanders –quien incluso ha sido portada de la revista Rolling Stone- cuenta con comités de campaña en más de 220 universidades de todo Estados Unidos, en las que no es extraño ver a estudiantes luciendo camisetas con el lema que le ha hecho famoso: “Feel The Bern”.

Sanders ha decidido hablar en un tono populista y desacomplejado, incluso llamándose “socialista” en un país donde el término es un estigma, lo que ha logrado conectarle con un electorado más joven cansado de los políticos, y por lo que se ha comprometido a no aceptar ni un solo dólar de las grandes empresas, logrando recaudar tan solo en el último trimestre de 2015, poco más de 33 millones de dólares gracias a las pequeñas donaciones de universitarios principalmente.

La deuda estudiantil es un gran tema, uno por el que la gente hipoteca sus casas -una o hasta tres veces-, y en el peor de los casos las terminan vendiendo; uno por el que muchos jóvenes tendrán que pagar más de la mitad de su vida laboral en deudas millonarias pagaderas a décadas, y uno por el que solo a través de ésta muchos sectores tienen la posibilidad de ofrecer un mejor futuro para sus hijos.

Los estrategas detrás de Sanders han sabido leer las encuestas y han encontrado una manera por la que podrían poner en aprietos a Hillary Clinton. Y aunque la propia exsecretaria de Estado ha desestimado como viables las propuestas del senador de Vermont; -como en su momento fueran desestimadas las de Obama sobre los servicios médicos-, el demócrata ha puesto a debate un tema de gran impacto social como lo es la gratuidad de la educación superior afirmando en el pasado debate con Hillary, que cuando ella no creía que el colegio en general debía ser gratuito, -solo para los que lo necesitan, y no para los hijos de Trump-, Bernie respondiera: “Creo que las universidades públicas y los colegios deben ser gratuitos. ¿Cómo pagamos eso? Debemos reducir la deuda de estudiantes. Lo pagamos con un impuesto a la especulación a Wall Street. La clase media ayudó a Wall Street en tiempos de crisis, ahora es tiempo de que ellos ayuden a la gente”.

En México esta apuesta data de tiempos de Lázaro Cárdenas, y sin duda ha rendido frutos, de lo contrario –y a pesar de los miles de rechazados año tras año- serían millones de jóvenes los que perderían esta oportunidad, lo que haría insostenible (aún más) la ya de por sí enorme brecha social.