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Urgen, mando único y seguridad interior

  • Jorge Galicia

Cuando en las páginas de la prensa nacional leemos que el exgobernador de Tamaulipas, Tomás Yarrington Ruvalcaba palomeó en contubernio con líderes del Cártel del Golfo y de Los Zetas a una serie de candidatos a alcaldías y encargados de Seguridad Pública, la noticia por si sola es para preocupar a cualquiera ante la posibilidad de que los encargados de la seguridad estén coludidos con bandas del crimen, sobre todo en municipios del país donde los grupos de la delincuencia organizada tienen presencia.
Se habla de mandos policíacos municipales, pero también de alcaldes y en esa red de historias de notas rojas hay rumores de que los tentáculos de los grupos criminales no solo tienen influencias en municipios, sino que su dinero y poder han llegado a mandos estatales, por lo que es ahí cuando las reflexiones y cuestionamientos surgen. ¿Acaso son esos los motivos que están deteniendo iniciativas de leyes como el mando único policial?, ¿acaso también por ello hay voces que piden que las fuerzas armadas regresen a los cuarteles militares?

Como sabemos, elementos del Ejército y Marina han hecho presencia en algunas partes del país donde la inseguridad ha crecido por la disputa que libran los delincuentes por controlar “la Plaza”, y son precisamente las Fuerzas Armadas las que poco a poco han devuelto el orden y tranquilidad a las comunidades y regiones donde se habían agudizados los problemas por falta de
seguridad.

Entonces cuando nos enteramos que en el Poder Legislativo existen iniciativas en el sentido de, por un lado, reglamentar la actuación de las fuerzas de la milicia (Seguridad interior), y por otro, de coordinar con un mando único las policías estatales y municipales, nos quedan las dudas sobre los motivos que los legisladores tienen para oponerse a ambas propuestas, ¿acaso no les preocupa saber que policías municipales y estatales pudieran estar bajo las órdenes de grupos delincuenciales? o ¿la omisión de algunos gobernadores en materia de procuración de justicia y seguridad única obedece a una complicidad con los líderes del narco?

Aunque en el caso mexicano las figuras de los testigos protegidos han resultado un rotundo fracaso a la hora de los juicios, porque muchos de ellos además de protección reciben un pago por “hablar”, al grado de que parte importante de sus acusados están libres, lo cierto es que gran parte de las imputaciones que hoy tienen detenido a Yarrington Ruvalcaba no solo provienen de los referidos testigos, no, los delitos que pesan sobre el exmandatario son como un secreto a voces entre los tamaulipecos.

Sea cual sea el destino que seguirá el proceso penal a Yarrington, detenido en Italia y reclamado por las justicas de México y Estados Unidos,  ese es un asunto que corresponde a las autoridades correspondientes, pero las noticias que surgen en torno al caso nos deben preocupar a todos y tal vez eso sea un motivo para que nuestros legisladores hagan a un lado diferencias políticas para dar paso a la atención de necesidades del país, como tener una mejor seguridad con policías mejor capacitados y una coordinación única de mando, así como unas Fuerzas Armadas con mejores protocolos de actuación y plena legalidad en los operativos que realizan. Eso se puede lograr con la aprobación de propuestas como el mando único policial y de seguridad interior. Háganlo, el tiempo apremia.
jorgelgalicia@yahoo.com.mx