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Urgente una nueva Convención Nacional Hacendaria / Horizonte Económico / Carlos Loeza Manzanero

  • Carlos Loeza Manzanero

El crecimiento económico durante el trienio 2013-2015 fue de 1.8 por ciento promedio anual, cifra sensiblemente distante del anuncio estruendoso de que sería del 5 por ciento, cuando dio inicio la actual administración.

Para este 2016 se estimó un crecimiento del 3 por ciento que una vez mas no se cumplirá, la expectativa desde principios de año tendió a la baja; es el caso del pronóstico de FMI que lo ubicó en 2.5 por ciento, pero apenas el pasado 12 de abril lo redujo al 2.4 por ciento.

La tendencia es nuevamente hacia la baja, lo que se preveía después de que al comienzo del año el precio de exportación del petróleo se ubicó en niveles de 29 dólares por barril, 82 por ciento por debajo de los 100 dólares registrados al cierre de 2014 y los primeros meses de 2015.

Eso querría decir que la variable determinante del comportamiento económico es la adversidad del entono externo, pero non es tan cierto, por lo que es conveniente profundizar en el análisis y no seguir los juegos a los que siempre nos orillan los anuncios gubernamentales.

En principio, resaltar que la economía ya no está tan petrolizada como hace dos décadas, donde las tres cuartas partes de las exportaciones, o un poco más eran petroleras; a la fecha, más del 50 por ciento corresponde a manufacturas.

Sin embargo, los ajustes al gasto público en este año y el anterior evidencian que por lo menos en el financiamiento del gasto la variable petróleo sigue siendo determinante, por lo que la atención tiene que regresar a los ingresos tributarios.

No olvidemos que desde inicios de la actual administración se anunció una reforma fiscal que no fue tal. En esa materia, la estrategia no debe descansar en el aumento de los impuestos, sino en quienes los pagan, es decir, la denominada base de contribuyentes.

Pero las acciones fueron distintas, se anunciaron medidas fiscales importantes, particularmente en cuanto un incremento a la tasa del impuesto sobre la Renta, que puso en guardia al sector empresarial, pero finalmente la Secretaría de Hacienda identificó que equivocó el camino y tuvo que dar marcha atrás.

Es cierto que se tomaron medidas para mejorar la formalización de informales, pero el resultado ha sido poco relevante.

Ahora se podrá criticar al titular de las finanzas públicas de que falló, pero quien tiraría la primera piedra si todos los anteriores han tenido resultados similares. Seguramente habrá y de hecho ya las hay, críticas de propios y extraños, pero al final es que una Reforma Hacendaria una vez más queda inconclusa.

La propuesta se resume en lo siguiente: una convocatoria integral, para una Reforma Hacendaria Integral.

Convocar a expertos y en general a todos aquellos comprometidos con el avance del país. En el caso de los expertos la convocatoria comprendería a titulares y extitulares seleccionados de las áreas de finanzas del Gobierno federal, de estados y municipios, académicos, empresarios, con una agenda muy precisa que tuviera en el análisis profundo a realizar los antecedentes de la situación actual, diagnóstico y propuestas.

Es evidente que tal análisis tendría que comprender todo el ámbito hacendario, no solamente los ingresos, también lo relativo al gasto público y a la deuda pública.

El foro, sin duda, una Convención Nacional Hacendaria, que indudablemente sería la gran aportación de este gobierno. Más allá de lamentaciones resulta apremiante darle rumbo a este país, mejorar el bienestar de los mexicanos y sin duda un instrumento en ese cometido es una Reforma Hacendaria Integral.
*estudioshacendarios.cmlm@hotmail.com