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Usted Disculpe…

  • Gabriela Mora

Lo sabíamos… Siempre se sospechó que Jacinta Francisco, Alberta Alcántara y Teresa González, las tres indígenas otomís hñäñú acusadas en marzo del 2006 por haber secuestrado a seis agentes de la Agencia Federal de Investigación (AFI), hace once años y que pasaron 3 años y 8 meses encarceladas, han sido absueltas y se ha reconocido públicamente su inocencia…

Como antecedente, sabemos que el proceso penal en su contra, fue iniciado durante la administración encabezada por Vicente Fox; sin embargo, la negativa de la PGR a reconocer la inocencia de estas tres mujeres no es cosa del “pasado”, como afirmó el actual titular de la Procuraduría General de la República, Raúl Cervantes: esta postura se mantuvo hasta la actual administración federal, encabezada por Enrique Peña Nieto, fue apenas el pasado 25 de agosto de 2016 que las actuales autoridades declinaron esta postura.

Este martes, 21 de febrero, el procurador Cervantes encabezó el acto oficial con el que públicamente fue reconocida la inocencia de tres mujeres originarias del Estado de Querétaro.

En su discurso, el funcionario admitió que la PGR “contravino” el principio de presunción de inocencia en agravio de estas indígenas, subrayando que dicha violación fue cometida “en el pasado”, en tanto que el evento realizado ese día -martes 21-, era prueba de que, “en el presente” existe un “firme compromiso de acatar de forma cabal” el artículo 1 de la Constitución, según el cual es obligación de todas las autoridades “prevenir, investigar y, ante todo, reparar las violaciones” a los derechos humanos.

El caso es que once años después y ”a regañadientes, llegó el perdón y el Estado se vio obligado a reconocer que esa historia de que Teresa, Jacinta y Alberta desarmaron y secuestraron a seis AFI’s era totalmente inverosímil y que los más de tres años en prisión implican más que un “perdón” por muy público que éste sea…

Evocando a la Madre Teresa de Calcuta, “perdonar es una decisión, no un sentimiento”, decía la Santa… Pues pedir perdón igualmente debe ser una decisión,  mostrar arrepentimiento y en este caso, se ha de buscar la forma de resarcir los daños provocados: “Con la disculpa pública no me devuelve el tiempo perdido”, dijo Alberta Alcántara, quien igualmente externó que después de salir de la cárcel fue muy difícil volver a integrarse a la sociedad; igualmente, narró las humillaciones vividas por parte de custodias y compañeras durante su encarcelamiento por ser indígena y pobre.

Por su parte –y esta fue la parte más loable del evento-, Estela Hernández, hija de Jacinta Francisco, pronunció la frase preponderante: “nos chingamos al Estado…”.

Por supuesto que estas palabras resonaron entre la sociedad mexicana: a estas tres inocentes las habían sometido, encarcelado, humillado… a esta sociedad nos  han agraviado igualmente frente a más de la mitad de un país en pobreza, frente a la incontrolable y desmedida corrupción, frente a la caótica situación de violencia e infinidad de delincuentes peleando plazas, frente a la debilidad del Estado…

En fin, el procurador Raúl Cervantes aceptó que la PGR contravino los procesos legales y afectó el proyecto de vida de las tres mujeres: “Reconozco públicamente su inocencia respecto de los delitos que se les atribuyeron”, dijo Cervantes.

Mario Patrón, director del Centro Prodh –Miguel Agustín Pro Juárez-, advierte:  “La importancia no es solo por ser la primera ocasión en que una dependencia acepta su error, sino porque manda un mensaje fuerte; primero frente a la institución, porque creemos que el problema de impunidad en el país tiene que ver también con los actos corruptos de los funcionarios que no tienen consecuencias. Y segundo, es un mensaje de las tres mujeres a las miles de víctimas indígenas cuyos derechos son violados continuamente”.

Así pues, las cosas han cambiado y esta vez, Estela Hernández tiene razón, “se chingaron al Estado…”.
gamogui@hotmail.com