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Vacaciones culturales. Miller y Toledo / Rosamaría Villarello Reza

  • Rosamaría Villarello

Mis parabienes de fin de año para la OEM y en especial a los lectores de

El Sol de México.

Una de las formas de tomar nuevos bríos para el 2016 es aprovechar todavía los días que quedan de asueto para recrearnos con algunas visitas a museos y exposiciones. En particular, la que se encuentra en el Museo de Arte Moderno, en Chapultepec, de la fotógrafa nacida en Nueva York, Lee Miller (1907-1977).

Miller fue una mujer entre las destacadas del siglo XX que se rebelaron contra las tradiciones familiares de la educación femenina y que buscó su propio camino desde su adolescencia.

Su vida por sí misma es una interesante biografía en la que convergen diferentes expresiones artísticas, con una representación de grandes pasajes de la historia mundial y del de tantas historias de mujeres vanguardistas que empujaron los cambios en lo que sería el siglo de la liberación femenina.

Conocida inicialmente por haber sido modelo de la icónica revista “Vogue”, se convirtió en fotoperiodista durante la Segunda Guerra Mundial; tal vez su mejor trabajo por la que se hizo famosa.

Como otras mujeres de su medio, su vida estuvo rodeada de todos aquellos pintores, escultores, escritores, intelectuales que dieron forma a todos esos enormes movimientos culturales de la época.

Ver la exposición fotográfica de las diferentes facetas de Lee, sobre todo en la época bélica, nos lleva irremediablemente a hacer comparaciones con lo que no ha dejado de suceder en el mundo: guerras, violencia, pero también el reflejo de todo un entorno que estaba lejos físicamente de ello y que parecía hacer o hacía una vida en la “normalidad”. Vogue logró capturar esas dos situaciones aparentemente tan distantes; en una en donde coexistían todos aquellos que sufrían y de los que solo la observaban desde otros puntos. Pero Lee le supo imprimir a sus fotografías esos dos ángulos que le permitieron convertirlas en arte.

La guerra y los conflictos siempre han sido unos de los temas más recurrentes de muchos fotógrafos, por lo que no es extraño que casi todas las imágenes relacionadas sean siempre motivo de premios y reconocimientos. Pero hay de fotos a fotos y Lee se encuentra por encima de buscar esos reconocimientos.

Por una coincidencia, creo, en el MAM también se pueden ver 100 figuras de Francisco Toledo, el oaxaqueño que con sus figuras ha querido representar la violencia en México, sobre todo la referida a los últimos acontecimientos.

Así es que en el mismo espacio tenemos dos expresiones artísticas que muestran sus diferentes concepciones de lo que en su momento vivió Lee y lo que hoy observa Toledo con su visión de oaxaqueño y con el objetivo de tratar de ser más realista, si se puede decir, de lo que está pasando en varias partes del territorio nacional.

A muchos les ha parecido hasta un tanto grotesca esta última muestra de Toledo, pero vale la pena visitarla porque es otra concepción del arte y de cómo plasmar los tiempos actuales, en este caso con las representaciones que hace el taller que Toledo dirige.