imagotipo

Venezuela: el golpe de Estado pierde fuerza / Economía y Política / Miguel Ángel Ferrer

  • Miguel Ángel Ferrer

Un poco antes de la visita de Barack Obama a Cuba, la isla recibió al presidente de Venezuela, Nicolás Maduro. Ambos fueron recibidos como lo que son: jefes de Estado. De modo que internacional, política y diplomáticamente el mensaje es claro: Maduro es tan presidente legítimo y en funciones como lo es Obama. Y ambos mandatarios son igualmente clave en las relaciones internacionales del Gobierno cubano.

Con la visita casi simultánea del estadunidense y del venezolano, Cuba deja en claro que, a pesar de la campaña de desestabilización contra el Gobierno de Nicolás Maduro a cargo de la derecha criolla y de la Casa Blanca, Venezuela tiene un Gobierno pleno, con total reconocimiento internacional. Ciertamente la jugada cubano-venezolana ha sido magistral.

Este evidente respaldo internacional, en las mismísimas narices del jefe del imperio, contribuye a fortalecer a Maduro y, consecuentemente pero a la inversa, a debilitar a la plutocracia venezolana en sus esfuerzos por derrocar al sucesor de Hugo Chávez. Así, el golpe de Estado contra Maduro pierde fuerza y se aleja.

Es cierto que en las conversaciones oficiales entre Obama y Raúl Castro no estuvo el tema del proceso de desestabilización del Gobierno de Venezuela. Pero sí lo estuvo en la agenda política, diplomática e internacional de Estados Unidos y de Cuba, aunque no lo haya estado expresamente. Palo dado ni Dios lo quita. Y el palo dado a la derecha venezolana con la recepción de Maduro en La Habana, horas antes de la llegada de Obama a la isla, tiene y tendrá efectos favorables para el Gobierno venezolano en su lucha contra los intentos de derrocamiento de Maduro.

En la lucha política en curso en Venezuela, la derecha criolla y Estados Unidos habían puesto especial énfasis en la satanización y la condena internacionales del Gobierno bolivariano. Y puede decirse que derecha e imperialismo habían logrado cierto e innegable éxito. Pero la recepción a Maduro en Cuba y el silencio de Obama al respecto han puesto de nuevo la balanza en equilibrio. A los golpes mediáticos de la derecha criolla e internacional contra Maduro, un poderoso golpe mediático en su favor por cuenta del Gobierno de Cuba en un momento político en verdad crucial.

Un escenario internacional desfavorable para Venezuela lubrica los esfuerzos de la derecha y el imperialismo en pos del derrocamiento de Maduro. Por eso, éste y su Gobierno tienen que dar la pelea en la arena internacional, como acaba de hacerlo Maduro con su visita a Cuba en un momento estelar para Obama, con todos los reflectores internacionales sobre esos sucesos habaneros.

Juzgado solo mediáticamente, Maduro podría parecer ya un presidente derrocado. Eso pasa cuando los medios distorsionan interesadamente los hechos y sus contextos. Pero los sucesos habaneros han demostrado que eso es solo una aspiración de la plutocracia venezolana y de la Casa Blanca. En Venezuela, la lucha está en curso y no hay indicios sólidos de una victoria de la derecha pro yanqui. La artillería mediática lanzada sobre Maduro no puede lograr lo que no permiten las condiciones internas venezolanas.

Y contrarrestado el ataque mediático, las cosas habrán de resolverse según la correlación de fuerzas internas y externas. En éstas, Maduro acaba de apuntarse un éxito. Y por lo que toca a las condiciones internas, el escenario es bastante más favorable para Maduro que el que pintan los medios ligados a la derecha venezolana y a los países imperialistas, empezando por España y Estados Unidos.
www.miguelangelferrer-mentor.com.mx

www.economiaypoliticahoy.wordpress.com