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Venturosos indicios de una buena racha | Numerados | Camilo Kawage Vera

  • Camilo Kawage

1.- El precioso espectáculo del regreso de la Fórmula 1 a México, después de los desmanes y la falta de organización que hicieron que la Federación del ramo nos suspendiera hace 23 años; que pudimos casi todos ver en televisión y que fue maravilloso para los aficionados y para los que no, tiene, además de las carreras de los autos más rápidos del mundo y los pilotos más diestros y hábiles de la historia, un significado subyacente, tal vez de mayor relieve que el propio evento. Se trata de que nos probamos a nosotros mismos que somos capaces de organizar una celebración de clase mundial; que el público asistente se comportó a la altura, y que la calidez y la hospitalidad de los mexicanos no tiene par en ninguna parte.

2.- Ver en vivo la impecable transmisión; la sincronía de las cámaras, así como la vista desde la cabeza de los pilotos a 360 kilómetros por hora; y oír a los premiados decir, por separado, que era esa la multitud más cálida y generosa que habían visto en sus vidas, y que lo confirmara un veterano de la categoría de Niki Lauda, emocionó a quienes presenciamos desde casa la prueba de que podemos, con renovada seguridad en nosotros mismos, atraer por un instante la atención del mundo para otra cosa que la fuga de reos y las muertes masivas. Para no pocos, esas expresiones fueron música al oído, más si se considera que se corren 21 Grandes Premios al año.

3.- Otro suceso notable, auspicioso de una buena racha que con vehemencia ansiamos todos para México fue la elección que ha hecho la Junta de Gobierno del nuevo rector de la UNAM, en la persona de un tercer médico al hilo, el doctor Enrique Luis Graue, por encima del que muchos consideraban que recibiría el honor, de dos mujeres y de otros ameritados profesionales. Por su desempeño como director de la Facultad de Medicina durante 8 años, el galeno en cuestión es reconocido y anticipa una gestión a la altura de la del doctor José Narro, que deja muy alta la vara.

4.- Sin duda la Visita de Estado del presidente Raúl Castro es una nota positiva para nuestra política exterior, y oportuna para los intereses de México. Nuestro país, él único en el continente que nunca las rompió, actuó discreta, pero eficazmente la reanudación de relaciones entre Cuba y Estados Unidos, y ahora suaviza las asperezas que durante dos administraciones tensaron nuestro vínculo con los Castro, y en un nuevo tono representa la cercanía, la identificación y la simpatía que siempre ha existido entre mexicanos y cubanos, cuando no una sincera admiración por su estoicismo.

5.- Un indicio más de acierto es el fallo de la Suprema Corte que otorgó el amparo a cuatro personas –representadas por un abogado conocedor y versado en su materia-, para que puedan consumir mariguana por su cuenta. La Corte fue clara en precisar los alcances de la resolución, que no por limitada deja de abrir espacios a mediano plazo, pues sabemos que se trata de un tema de muchas aristas, por el innegable peligro que representa la droga, sobre todo como incitador a psicotrópicos más dañinos y letales que la propia hierba. Así que estamos ante una victoria jurídica que no gana nadie: un suceso recreativo, como con razón ha dicho alguien.

6.- Son solo cuatro episodios valederos de la pena encadenados a lo largo de una semana, que nos vuelven el aliento, la confianza en nosotros mismos y la esperanza ávida de construir nuestro presente con las cosas bien hechas para que nuestros hijos tengan un porvenir más promisorio de que sentirse orgullosos. ¡Hagamos más de éstas!

camilo@kawage.com