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Veracruz / Punto de Vista / Jesús Michel Narváez

  • Jesús Michel

Para el PRI, mantener el Gobierno de Veracruz es de vida o muerte. Es el tercer padrón más grande del país y ha sido, tradicionalmente, una entidad tricolor. Cierto que desde hace 12 años la elección para gobernador, diputados locales y alcaldes se ha cerrado, pero hasta ahora ha podido sortear a las oposiciones y conservar el mayor número de posiciones de elección popular.

En 2006, el PRI no tuvo senadores. Perdió los de mayoría, el de primera minoría y los de lista. Recuperó terreno en 2012 y ganó 19 de 21 diputados federales y los senadores de mayoría y el de lista. Hoy se prepara para contender en los comicios de este año para renovar todo: gobernador, Congreso, alcaldes. Definida la candidatura, corresponderá a todos los del partido gobernante realizar el esfuerzo necesario para no entregar la entidad a las oposiciones encabezadas por el PAN.

Será una contienda entre parientes. Por el tricolor estará al frente el senador Héctor Yunes Landa. Por los albiazules Miguel Ángel Yunes, el eterno aspirante que se ha quedado a la orilla de la playa. Veracruz no es una perita en dulce. Más bien, un ácido tamarindo.

Con un Gobierno de claroscuros, el de Javier Duarte de Ochoa; con obras importantes en su haber, con disputas políticas bien conocidas y con un escenario complicado, el PRI está obligado a demostrar que es la mejor opción y que su candidato garantiza la gobernabilidad.

De acuerdo con las encuestas, la moneda está en el aire. Cinco meses de trabajo preelectoral y cierre de campaña a tambor batiente son las verdaderas opciones.