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¿#Vibra México?

  • Gabriela Mora

Este día diversos sectores de la sociedad han convocado a marcha cuyo nombre, #VibraMéxico, pretende ser un claro mensaje a Donald Trump -y de paso al mundo entero-, respecto a nuestra inconformidad por la manera en que están tratando a los mexicanos en Estados Unidos además de la forma en que el Presidente de aquella nación se ha expresado sobre México y los mexicanos.

Son prácticamente diarios los eventos y expresiones mediante los que el mandatario reitera una clara actitud negativa hacia la sociedad mexicana: a manera de ejemplo, uno de los últimos la visita del canciller mexicano Luis Videgaray, en coordinación con la ministra de Relaciones Exteriores de Canadá, Chrystia Freeland, al secretario de Estado estadunidense, Rex Tillerson, hecho que dejó un mal sabor de boca dado que el Departamento de Estado publicó diversos pasajes sobre la reunión en redes sociales, excluyendo casi totalmente la participación del mexicano y exhibiendo momentos de la Señora Freeland es decir, se hizo de lado a Videgaray.

Ya es bien sabido que México no se puede quedar callado en cuanto a las numerosas ofensas dirigidas por parte del presidente y funcionarios de la Unión Americana; sin embargo, es indispensable que la estrategia que sigamos tenga coherencia y lógica, que sea prudente y efectiva.

Es por ello que hoy me pregunto, si todas las marchas que a diario se realizan tanto en la CdMx como a lo largo y ancho del territorio nacional tienen el impacto que, no ya queremos, sino necesitamos para hacer frente a esta situación. Reconozco la valía de esta convocatoria -a la que por cierto habré de sumarme-, y comprendo que es natural y hasta necesario que los ciudadanos expresemos lo que pensamos acerca de las decisiones tomadas tanto dentro como fuera del país que nos afectan de manera directa -de hecho, en varios países del  mundo se han organizado desde que Trump ganó las elecciones; no obstante, se da hoy la muestra más fuerte desde aquél día, respecto a la unión de nuestra sociedad en muestra del repudio e indignación generada por el “todopoderoso y narcisista” magnate norteamericano, en la que hemos de esperar igualmente infinidad de protestas que derivan de la difícil situación por la que transita este México nuestro, con la consiguiente responsabilidad de las autoridades que la han propiciado.

Pues bien, ha llegado la hora de la cita, este domingo a las 12:00, se plantean dos rutas: una partirá del Auditorio Nacional y la segunda del Hemiciclo a Juárez y ambas llegarán al Ángel de la Independencia: se cuenta con el apoyo varios líderes sociales como el rector de la UNAM, Enrique Graue; el secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong y hasta el mismo presidente Enrique Peña Nieto, quien debe estar muy consciente de que evidentemente no saldrá nada bien
librado…

Lo que no me parece muy justificable, es que la marcha fue ampliamente promocionada tanto por la televisora más importante del país, como por poderosos empresarios del más alto nivel; si a ellos sumamos a líderes políticos como los ya mencionados, huele a que varios dirigentes sociales pretenderían “sacar raja del evento”, conclusión que obviamente, todos han negado pero a la que francamente, da lugar…

No estoy muy segura de que esta marcha logre conmover y hacer recapacitar a Trump y quienes lo apoyan -¿será que aún haya algún necio?-, el evento difícilmente habrá de causarle miedo siquiera: existen sin embargo, otras maneras de hacer las cosas, formas más amigables con el orden ciudadano y hasta más productivas, como generación de empleo e inversiones en el País, continuar el fomento al crecimiento de la economía y la competitividad nacional consumiendo productos fabricados en México… estos pequeños cambios no solamente demostrarían al mundo que estamos listos para emanciparnos de “Papá EU”, sino que nos abriría un sinfín de puertas comerciales, nuevos puentes y tratados internacionales que habrán de provocar un México Independiente, con una identidad sólida y seria.

No se trata de una solución inmediata, pero si no empezamos de una vez, pues más nos vamos a tardar: La decisión no es de Trump ni de Peña, se trata de empezar cada uno por nosotros mismos.
gamogui@hotmail.com