imagotipo

Videgaray el bueno / Juego de palabras / Gilberto D Estrabau

  • Gilberto Destrabau

Bastante buena mano izquierda dejó lucir el pastor de la bancada tricolor en San Lázaro, César Camacho, durante el proceso de negociación de las 56 comisiones legislativas. En lo que fue un largo y complejo proceso, el mexiquense logró sacar por unanimidad el acuerdo de distribución de responsabilidades. A simple vista, pareciera un resultado no mayor; sin embargo, considerando que en la mesa de la Jucopo, que preside Camacho Quiroz, está sentada una fuerza política real como es Morena, que se ha mostrado reticente, reacia a sentarse a dialogar con tirios y troyanos, el acuerdo cobra una dimensión diferente, al grado que los priistas le han llamado “El primer gran acuerdo político de la LXIII Legislatura”. Enhorabuena al doctor Camacho por este testimonio de carácter, paciencia y capacidad negociadora.

Videgaray el bueno

Los signos de puntuación son la columna vertebral del idioma. Recuérdese, por ejemplo, a aquel soldado que fue a consultar a la Sibila Cuma, quien le contestó: “Ibis redibis non morieris in bello”, o sea “Irás volverás no morirás en la guerra”, en el que una coma cambia totalmente su significado. De “irás, volverás, no morirás en la guerra” a “irás, volverás no, morirás en la guerra”.

(Existe otra coma traviesa que me gustaría compartir: de “Si el hombre supiera realmente el valor que tiene la mujer, andaría en cuatro patas en su búsqueda” a “Si el hombre supiera realmente el valor que tiene, la mujer andaría en cuatro patas en su búsqueda”).

En fin, sirva lo anterior como proemio a la coma que no se puso en la anterior cabeza de descanso. Si se hubiera puesto, hubiera quedado.

“Videgaray, el bueno” cuyo significado preelectoral es tan espectacular como evidente. Pero como está, inocente de comas, solo es una referencia a la bondad moral del secretario, del tipo de Guzmán “el bueno” (1256-1309).

¿Y por qué es bueno Luvica? Porque en su comparecencia ante la Cámara de Diputados por la glosa del informe del presidente Peña Nieto hizo algo insólito, inimaginable, único: se puso espiritualmente de rodillas ante los solones y prácticamente les rogó no aumentar ni establecer nuevos impuestos y no añadir el IVA a alimentos y medicinas.

Pero no se quedó ahí: siguió incluyendo otros rubros tributarios, como el Impuesto Sobre la Renta (ISR) y los impuestos especiales, incluyendo a los que se aplican a alimentos y bebidas.

O sea, que este secretario de Hacienda, a diferencia de sus antecesores, que eran constantes verdugos del pueblo, se ha convertido en su redentor. Un secretario de Hacienda pidiendo que no suban los impuestos. Inconcebible.

(O quizá concebible como un cambio de imagen, un tanto cuanto haciéndole al simpatías, tomando en cuenta lo que se avecina).

Y lo mejor de todo es que, como señalábamos al principio, coordinando la mayoría en San Lázaro, Videgaray tiene a su correligionario y seguramente cuaderno cuadriculado con tapa dura, índice alfabético y resorte francés. A don Carlos Camacho Quiroz, quien seguramente se va dejar el cuero en los alambres, para que la sorprendente jaculatoria del jefe de las finanzas nacionales, sea concedida.

Buenos días. Buena suerte.
juegodepalabras1@yahoo.com / Sitio Web: juegodepalabras.mx