imagotipo

Video amparo / De Justicia y otros mitos / Sergio A Valls Esponda

  • Sergio Valls Esponda

El juicio de amparo es un medio de control constitucional que tiene por objeto proteger derechos humanos que se consideren violados por una autoridad nacional. Cuando se trata de actos de autoridad que ponen fin a un juicio o procedimiento (sentencias, laudos) les corresponde conocer del amparo -directo- a los Tribunales Colegiados de Circuito (TCC), que se componen de tres magistrados federales. Existen por cada entidad (circuitos judiciales), tantos según la población y se clasifican por materias (civiles, penales, administrativos, laborales). Estos tribunales defienden los derechos vulnerados por cualquier autoridad a excepción de dos:

-La Suprema Corte de Justicia de la Nación

-Los propios Tribunales Colegiados de Circuito.

La Suprema Corte de Justicia, hay que decirlo, es ejemplo internacional de transparencia, pues son pocos los tribuales constitucionales que trasmiten en vivo sus sesiones. De igual manera, es importante conocer el funcionamiento de los TCC. Fue por esa razón que a partir de enero de 2014, el Consejo de la Judicatura Federal (CJF) decidiera que las sesiones de los TCC fueran videograbadas y difundidas, por lo que dotó de espacios y medios electrónicos adecuados, con el objetivo de que el público en general ejerciera su derecho para conocer las razones de hecho y de derecho en que se fundan cada una de las sentencias.

Dicha innovación tomó por sorpresa tanto a magistrados, quienes no estaban acostumbrados a representar públicamente su función, como a litigantes, quienes desconocían lo que sucedía al interior de las sesiones de los tribunales. Ante ello, se volvió una práctica común que los magistrados, antes de la sesión que sería videograbada, discutieran los asuntos y acordaran el sentido de cada una de las votaciones, por lo que, en la sesión oficial únicamente quedaba constancia del resultado final, pero no así de la discusión o argumentación.

Ante semejante incumplimiento, los litigantes se inconformaron. En días pasados el CJF emitió un nuevo acuerdo en el que regula y establece los lineamientos para la videograbación y difusión de las sesiones de los TCC. En resumen prohíbe celebrar sesiones privadas en forma previa, a la vez que establece la obligación de videograbar y difundir la discusión o debate real de los magistrados, respecto de cada uno de los asuntos listados y vistos en la sesión. Llama la atención la insistencia en el uso de la palabra “real” pues, según el acuerdo: así se contribuye a la independencia judicial, favorece la profesionalización de los juzgadores federales y permite evaluar el desempeño profesional de cada uno de ellos, lo que genera confianza en la impartición de justicia.

Tres comentarios con propuesta:

-El periodo de aprendizaje de los magistrados para desarrollar dotes actorales fue suficiente. Existe entre nuestros juzgadores federales un nivel profesional y argumentativo de alto nivel. Los interesados debemos aprovechar esa fuente de conocimiento, por lo que la divulgación de las sesiones deberá ser de acceso libre y lograr una videoteca publica tematizada. Para operadores jurídicos, académicos y estudiantes representa un valioso recurso.

-Sabemos que existen amparos que por su obviedad no merecen mayor discusión. En esos casos el ponente podrá hacer una breve síntesis de su argumento en lenguaje coloquial, dirigido principalmente al ciudadano, así tenga como consecuencia evidenciar la negligencia o falta de conocimientos del litigante.

-La impartición de justicia en el ámbito local no debe permanecer pasiva, por lo que los tribunales estatales debemos iniciar con programas que tiendan a la transparencia de las sesiones que se llevan a cabo en las salas colegiadas que los conforman.

Si el acceso a la información es un derecho humano que como sociedad nos ha costado demasiado tiempo y dinero, ejercerlo se convierte en una obligación.
enmiopinion.save@gmail.com