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Violencia y terrorismo / Paradigma Económico / Jorge Sánchez Tello

  • Jorge Sánchez Tello

Los seres humanos no hemos aprendido nada de nuestro pasado violento y de guerras, es parte de nuestra naturaleza humana. México lleva desde hace unos años librando una guerra contra el crimen organizado y no se ve para cuándo vaya a tener fin, incluso en algunas zonas el crimen opera con verdaderas tácticas terroristas. Lo que ocurre en París y en varias partes del mundo donde los terroristas tienen un reinado de violencia y terror es algo que solo refleja la falta de voluntad y de la negación a aplicar la ley. Existen personas con mucha habilidad para manejar las mentes tanto de ignorantes como de gente culta para fines atroces, su método de control es el fanatismo, usted se sorprenderá cuantos hombres y mujeres con grados de excelencia académica caen en las garras de los diferentes tipos de fanatismo que existen

El fanatismo tal como lo definen en general los diccionarios, es la pasión exacerbada e irracional hacia algo, sin que el fanático o el grupo de fanáticos toleren su cuestionamiento o estudio del mismo. Este fanatismo puede ser religioso o no. No se trata de ir contra ninguna religión, al contrario se trata de defender el derecho que tienen todas las personas a creer o no creer, pero sin que tengan que imponer su verdad a los demás.

Uno de los derechos fundamentales de las democracias modernas es el de la libertad de culto o libertad religiosa. El fundamento último de esta libertad no es otro que la garantía de la convivencia pacífica de las manifestaciones de conciencia más relevantes del ser humano. Propugna una igualdad jurídica en la manifestación de los credos, como también el derecho y libertad a no creer en manifestaciones ulteriores del espíritu. En otras palabras, garantiza una separación absoluta del poder temporal con el poder espiritual, la “muralla de separación” entre Iglesias y Estado.

En una teocracia, el detentador del poder temporal es además el detentador del poder espiritual, no en cuanto autoridad religiosa, sino en cuanto representante de Dios en la tierra.

Ojalá algún día aprendamos a convivir en paz y armonía con personas de distintas creencias e ideologías, ¿por qué en en el siglo XXI no se puede tolerar a un ser humano que piense diferente? La respuesta está en que el dogmatismo y el autoritarismo consideran que sus puntos de vista son absolutamente incuestionables y por tanto no se pueden permitir los argumentos contrarios.

Es importante que aprendamos a asumir la fraternidad como el elemento práctico que nos ayudará a descubrir que pertenecemos a una unidad universal, que todas las personas pertenecemos a una misma humanidad a pesar de nuestras diferencias.

El terrorismo transnacional ha demostrado ser una amenaza intolerable para la paz mundial, y no puede permitírsele que comparta los medios del comercio global con el tráfico y las actividades comerciales legítimas.

Desde la inquisición al terrorismo de ISIS, de Hitler a Stalin, la humanidad ha enfrentado a ignorantes que creen que pueden imponer su verdad. La guerra contra el terrorismo en toda sus formas, sea el del crimen organizado o el fundamentalista religioso, es apenas el inicio de lo que vendrá en los próximos años y todo porque la humanidad no aprende de su pasado ni a vivir bajo el principio de libertad, respeto y fraternidad porque vivimos en un mundo cada vez más controlado por las fuerzas de la violencia y el terror.

Nadie se puede esconder bajo el nombre de Dios para matar gente y querer imponer su “verdad” religiosa ni tampoco buscar silenciar lo más sagrado que tiene el ser humano, su libertad y dignidad.

*Economista e investigador asociado de la Fundef

www.fundef.org.mx

www.jorgesancheztello.com

Twitter: @jorgeteilus