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Volando a Río

  • Eduardo Andrade

  • Dr. Eduardo Andrade Sánchez

Quiero aprovechar el fin de las vacaciones de verano ¿sabes de alguna buena agencia de viajes?

-¡Sí, cómo no! La de moda es la Conade; su presidente dice que a eso se dedica.

-¿Y será buena?

-Debe serlo, se llevó a 126 turistas de paseo a Brasil, sin contar directivos, jueces y uno que otro colado o colada.

-No seas injusto con los que fueron a competir; los 126 deportistas han hecho lo más que han podido aunque no sea mucho.

-Corrijo, chequé en la página que le llaman “apestan” y dice que esa agencia es una mugre; que hospeda a sus pasajeros en cuartos en los que no sirve el drenaje y se inundan, las albercas del complejo al que los llevaron parecían fosas sépticas y pierden los equipajes, creo que esta es hora que el golfista no sabe dónde quedaron sus palos.

-Yo en cambio pienso que no debe ser tan mala. Su presidente y la novia parecen pasarla muy bien. Hasta ropa de marca les regalaron para su viaje.

-Ese regalito no lo debería haber aceptado si venía de los proveedores de uniformes para la delegación.

-¡Por supuesto que no! Es una muestra de falta de sensibilidad y hasta podría ser ilegal. Sabiendo que “el mero mero” pidió disculpas por una relación con contratistas del Gobierno, sus colaboradores tendrían que rechazar hasta un caramelo que les ofrezcan.

-Sería el momento para que el presidente muestre su decisión de combatir toda forma de corrupción, así sea tan aparentemente inocente como pasearse con motivo de una comisión oficial y aceptar dádivas de proveedores. Es la oportunidad de sacarle la tarjeta roja a ese dirigente.

-Pero ¡pobre! Le echarían a perder su romance, que debe ser ¡inolvidable! Me recuerda aquella película de los años 30″Volando a Río” con Dolores del Río, triunfadora -ella sí- en Hollywood y con los fantásticos Fred Astaire y Ginger Rogers más sincronizados que las nadadoras.

-¡Nada de lástimas! Es inadmisible que salga con que la Federación Internacional de Natación nos tiene ojeriza y por eso califican mal a nuestros competidores. Debió prever esa posibilidad antes de provocar tal inquina con la cancelación del mundial que se celebraría en Guadalajara.

-Y han salido versiones de que nos ponen malas calificaciones porque no tenemos jueces que nos defiendan.

-Uy, no sabía que los clavadistas necesitaran jueces defensores, pensaba que solo tenían que aventarse bien.

-Pues ya ves, en todos lados hay grilla. Parece que los jueces hacen pactos de protección recíproca: “yo califico bien al tuyo y tú al mío”.

-¡Qué barbaridad! Ahora que si los dirigentes sabían de esos trastupijes ¿por qué no se aseguraron de que viajaran los jueces?

-En lugar de una agencia de viajes deberíamos tener una de adquisiciones que dirija el señor Slim que es muy buen comprador en el extranjero. Veo que los corredores jamaicanos aparecen representando a distintos países. Podríamos conseguir unos de esos para las carreras, unos etíopes para las pruebas de fondo y así en cada disciplina traer de lo mejor y llenarnos de medallas.

-Eso sería una falsedad.

-Falsedad o no, sería dinero mejor gastado, en lugar del que se tira en esa Conade.

-Pero su dirigente puede asegurar un lugar en la historia deportiva del país. Si no cae ni una medalla igualará una marca que tiene 88 años. Desde las Olimpiadas de Ámsterdam en 1928 no ha regresado una delegación mexicana con las manos totalmente vacías.

-¡Vaya marca se te ocurre! Sería retroceder 88 años.

-Bueno, cerremos esa costosa agencia de viajes y contratemos una de medio pelo que se encargue cada cuatro años de mandar a los turistas… digo, a los deportistas.

eandrade@oem.com.mx