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Volkswagen en México / Danner González

En física, la velocidad es igual a distancia entre tiempo. Aplicando esta fórmula a la problemática que enfrenta la empresa alemana Volkswagen por el escándalo de haber instalado en los motores de sus vehículos software para engañar a las autoridades de Estados Unidos en la medición de emisiones tóxicas, podemos decir que, contrario a lo que muchas autoridades mexicanas han dicho o piensan, los efectos de esta situación no tardarán en hacerse presentes en nuestro país.

Aunque México y Alemania están separados por miles de kilómetros, y con Estados Unidos nos divide la frontera más grande del planeta, la globalización económica ha propiciado una interdependencia no siempre benéfica por sus repercusiones inmediatas, por lo que la crisis de Volkswagen no puede ser ajena ni pasar de noche para las autoridades en nuestro país, sobre todo cuando la Asociación Mexicana de la Industria Automotriz, señala que hasta agosto de este año, Volkswagen de México fabricó 324 mil 146 automóviles, de los cuales 281 mil 439 fueron exportados a Estados Unidos de América, y de éstos el 11 por ciento (41 mil vehículos) fueron con motor diésel de cuatro cilindros, de esos que fueron truqueados para violentar las normas en materia ambiental.

Por lo que si se reduce la producción de esta firma automotriz en el país, vendrán inmediatamente los recortes de personal y una disminución en la compra de insumos para armar los autos, lo cual afectaría a los trabajadores y a sus familias, cuya fuente de ingresos dependen de estas actividades.

En ese contexto, Puebla sería quizá el Estado más afectado. De acuerdo con la Cámara Nacional de la Industria de la Transformación de Puebla, 15 mil familias dependen de Volkswagen de México instalada en esta entidad federativa, mientras que la cadena de proveedores que la abastece genera 30 mil empleos.

Un estudio de BBVA Bancomer, señala que el 25 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB) de Puebla está vinculado a Volkswagen, y el 15 por ciento al sector de autopartes que surten a esta armadora. Esto significa que cuatro de cada 10 pesos que se generan en el Estado poblano provienen del sector automotriz. Como podemos apreciar, los efectos negativos que pudieran derivar de el affaire Volkswagen, serían mucho más que una raya más al tigre del desempleo, el estancamiento económico y la pobreza.

Si bien, la Semarnat y la Profepa han señalado que ya están realizando las investigaciones correspondientes para determinar si hay o no afectaciones ambientales en el país, y la Profeco ya requirió información a la empresa automotriz para conocer si en el país se comercializaron vehículos asociados con la problemática reportada en Estados Unidos, lo cierto es que también es urgente blindar a los trabajadores de la ola de despidos que los ronda a causa de este problema.

Las condiciones económicas y sociales del país, imponen el deber al Ejecutivo Federal de garantizar la estabilidad laboral de los trabajadores de Volkswagen de México. Asimismo, en pleno acatamiento al mandato constitucional y legal, la Profeco debe estar atenta a las denuncias de los consumidores mexicanos sobre las posibles afectaciones a éstos, y a que garantice en todo momento la reparación del daño por los perjuicios a los que haya lugar. No actuar de inmediato, es ver las barbas del vecino cortar, y no poner las propias a remojar.
* Secretario de Organizaciones Sectoriales de Movimiento Ciudadano. Fue diputado federal de la LXII Legislatura del Congreso de la Unión, vicecoordinador del Grupo Parlamentario de Movimiento Ciudadano y Consejero del Poder Legislativo ante el INE