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Votar: España y México

  • Rosamaría Villarello

Javier Marías, uno de los mejores escritores hispanos contemporáneos, acaba de dar una entrevista con motivo de las próximas elecciones en España que tendrán lugar a fines del presente mes. Como se recordará, el pasado diciembre ninguno de los candidatos y partidos alcanzó la mayoría requerida y en el transcurso de estos meses tampoco pudieron formar Gobierno; por lo que estas nuevas elecciones serán, para muchos, una repetición de aquellas, con la diferencia que se pronostica que será el Partido Popular (PP) el que mantenga el poder en alguna coalición, sin descontar el avance de otras corrientes políticas.

De la entrevista en cuestión a El Mundo, que no tiene desperdicio, Marías no deja lugar a dudas el sentimiento y el ambiente que prevalece entre los peninsulares sobre aspectos que se han convertido en prácticas generalizadas en materia de corrupción, el poder por el poder y la falta real de compromiso de las organizaciones políticas y de sus líderes. Pero podrían ser perfectamente aplicables a los mexicanos, salvo que en México será para elegir gobernadores y otras autoridades locales y lo que pudiese ser más trascendente en estos tiempos: a los constituyentes de la futura Constitución de la Ciudad de México, el domingo 5 de junio.

La capacidad de Marías de abordar el momento político actual que se vive en su país, concentra el pesimismo y la opinión de mucha gente, la cual no ve un futuro prometedor para el próximo 26J. Algunos ejemplos de respuestas no textuales de Marías, de las cuales se infieren las preguntases una advertencia que van dirigidas a los jóvenes y a los viejos:

-No se aprecia los enormes cambios que ha habido desde el 78.

-La democracia está subestimada en estos tiempos, para los que no vivieron en la época de la dictadura.

-Hay una fractura de la sociedad; la aparición de más partidos es un error y luego se quieren formar coaliciones.

-Los resultados electorales no son claros ni tampoco son un mandato.

-Se vota por el menos odiado.

-El populismo es una regresión, un arcaísmo ya sea de derechas o izquierdas. No al caudillismo.

Y de alguna manera se podría agregar lo que se ha derivado de ese pensamiento en muchos escritores que han compartido esa realidad:

-Hay que votar por el menos peor; no hay que abstenerse ni dejar la papeleta en blanco.

-Si un partido te pateó 100 veces, vota por el que te patea 98.

-Lamentables conclusiones, pero que nos harán reflexionar indudablemente.