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Wences y Lala | Entre piernas y telones | Hugo Hernández

  • Entre Piernas y Telones : Hugo Hernández

Las frases que hablan de este trabajo son realmente superlativas: La mejor obra que he visto en el año; me conmovió como nunca antes me había pasado en el teatro; es de lo mejor que he visto en mi vida.

Luego de escucharlas en boca de asiduos teatrófilos, lo único que uno quiere es correr a ver de inmediato Wences y Lala.

Llegó a la función con ciertas reservas. Ya me ha pasado que cuando me recomiendan muchísimo una obra, al verla hay cierto desencanto.

Al entrar a la sala y ver el escenario, de inmediato vienen a mi mente las palabras de Susana Alexander, quien asegura que para hacer buen teatro lo único que se necesita es un alguien en escena que tenga algo importante que decir, alguien que lo quiera escuchar y si acaso una banca o una silla como escenografía.

Wences y Lala sucede en un escenario materialmente vacío, en el que sobre una banca de madera los dos personajes de esta historia esperan sentados a que los espectadores ocupen sus lugares.

Están nerviosos, especialmente él. No está acostumbrado a hablar en público, pero ella lo anima. Incluso lo reta, y así empezamos a conocer la historia de esta pareja. Una de las muchas que seguramente hay en nuestro país (o incluso en el mundo).

Con la mayor naturalidad del mundo, uno y otra van desgranando sus vidas, cómo se conocieron, el tiempo que vivieron juntos, los problemas que enfrentaron, los logros que obtuvieron. Es una anécdota sencilla, directa, quizá por ello todos terminamos por empatar con ella.

Mientras sucede la representación, las risas (muchísimas) del público se alternan con los suspiros y las lágrimas (muchísimas más). La comunión entre lo que sucede en el escenario y el público es absoluta. Nadie pestañea, nadie se pierde un solo segundo, un gesto, un diálogo, un giño. Cada instante es importante e irrepetible. Es la vida misma llevada al escenario.

Poco más de una hora se prolonga la función, que se siente un instante. Nadie quiere que termine, queremos seguir conectados a Wences, saber más de Lala. Oírlos, sentirlos…

Mientras veía la obra, no pude menos que pensar en mi papá, mi mamá, mis hermanas, mis abuelos… Todas sus historias están contenidas en esta maravillosa puesta en escena, escrita y dirigida por Adrián Vázquez, quien también la protagoniza junto a Teté Espinoza.

Al final pensé que todas las frases superlativas que me habían recomendado Wences y Lala se habían quedado cortas.

Una de las mejores obras que he visto nunca jamás. La esencia pura del teatro que se presenta ahora los sábados en La Teatrería, en la colonia Roma, y que anuncia temporada a partir de enero en el Teatro Banamex, en Santa Fe. No se la pierda por nada del mundo.

/arm