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Xalapa, a salvo del gasoducto

  • Rebecca Arenas

Sorprendente es todo lo que ocurre en la víspera de una elección. El interés de los partidos políticos por ganarse la simpatía de los votantes, los lleva más a descalificar al adversario que a formular propuestas concretas en beneficio de la comunidad. A tal punto se produce esta dinámica de “dimes y diretes”, que al final “no queda títere con cabeza” en el escenario electoral.

“Todos contra todos” pareciera ser la consigna, porque es el tono que prevalece, mientras el electorado observa confundido, dudoso, o de plano se vuelve refractario a la estridencia electoral. A nadie en su sano juicio le complace la estridencia de los políticos, los más de ellos, meramente interesados en ganar o preservar espacios de poder, descalifican al adversario, pero soslayanlo que la población demanda: Un verdadero diálogo con todos los segmentos en suma, que integran la sociedad a quienes pretenden representar o gobernar.

De ahí mi simpatía por Alejandro Montano Guzmán, que más allá de su partido tricolor, que hoy no tiene las simpatías de otrora, por haber postulado a los voraces sátrapas que devastaron Veracruz en los últimos doce años, puede sortear el ánimo negativo de los xalapeños porque es un hombre de palabra y acción. Así lo ha demostrado, logrando el amparo que impide la construcción del riesgoso gasoducto de 12 kilómetros, cuyo trazo contemplaba atravesar la Ciudad de Xalapa, para abastecer las necesidades de la transnacional Nestlé, esto sin que, en ningún momento se haya consultado a la población que viviría permanentemente en riesgo: los xalapeños.

Mientras que los candidatos de otros partidos a la Presidencia Municipal de Xalapa, se explayaron en declaraciones y amenazas a más no poder, aunque corrijo, alguno por ahí convocó a reunir firmas sin mayor difusión, Alejandro Montano en pleno diálogo con los vecinos, actuó en consecuencia tramitando con toda eficacia un amparo para impedir el abyecto proyecto, permitiendo márgenes de tiempo, para que los grupos ciudadanos, analicen el caso con todo detenimiento, los pros y los contras y decidan en consecuencia. 

Eso era justamente lo que tenía que hacerse y Alejandro Montano Guzmán lo hizo, abriendo un compás de espera para que la participación ciudadana se exprese respecto al proyecto. Y eso es justamente, lo que el codicioso alcalde Américo Zúñiga pretendió evitar, precipitando la aprobación del Cabildo xalapeño para la construcción del riesgoso gasoducto de la transnacional Nestlé. Un auténtico madruguete en contra de Xalapa y sus habitantes, ya que de aquí a que tomara posesión el próximo alcalde, la obra del gasoducto ya estaría desarrollándose. Una auténtica alevosía en contra de la población.

Evitada la bomba de tiempo, hay que reconocer que la precipitada aprobación por parte del Cabildo, tuvo una única ventaja sin parangón; demostrar ante una situación de crisis de fondo, más allá de las elecciones, uno solo de los candidatos, Alejandro Montano, tuvo capacidad de respuesta.

Yo ya decidí por quien voy a votar para alcalde de Xalapa, y conste que no es una decisión por su partido, sino por el oficio y la capacidad de respuesta que supo dar el candidato. Les invito a plantearse esa diferencia.

rayarenas@gmail.com