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¿Y a dónde irán? / Punto de Vista / Jesús Michel Narváez

  • Jesús Michel

Están obesos y viejos. Para colmo no pasaron los exámenes de confianza. Y durante años han trabajado, presuntamente, para proteger a la sociedad y a los visitantes de Acapulco. Son los policías municipales que desde el desgobierno de Luis Walton decidieron entrar en conflicto con el secretario de seguridad y declararon la huelga ilegal, pero al fin y al cabo, realizaron el paro.

Con la nueva administración encabezada por Evodio Velázquez y con Manuel Flores Sonduk como encargado de la Secretaría de Seguridad Pública municipal, se toman las duras medidas, pero necesarias. Sin embargo, el canijo sin embargo siempre, nadie informa a dónde irán los que sean dados de baja. Porque el riesgo mayor es que se pasen, si no están ya ahí, al lado de los malosos.

De acuerdo con la información, los más de 500 policías que dejarán de serlo tienen en su contra cinco argumentos: incapacidad permanente, son de edad avanzada, están obesos, no pasaron los controles de confianza o se jubilarán de manera voluntaria.

El encargado del despacho informa que ésta es la primera etapa y que seguirán los despidos. Sí, está bien y qué bueno que se haga entender que un policía está para garantizar la seguridad de los ciudadanos no para ser parte de organizaciones criminales. Pero, siempre el maldito pero, ¿a dónde irán? La mayoría de las veces encuentran cobijo en los criminales. Les sirven porque conocen los operativos, las claves.

¿Será menos inseguro Acapulco sin asaltantes con placa? Personalmente, lo dudo.