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Y ahora ¿quién podrá ayuDuarte?

  • Gabriela Mora

Hay un famoso dicho mexicano que dice “En la vida, uno cosecha lo que siembra”. En la cultura budista le llaman karma, en otros lados se le conoce como la ley de causa y efecto. Se trata de un principio tan básico como decir que uno recibe lo que da.

Ahora bien, recordemos al superhéroe mexicano Kalimán, a quien se le atribuye otro refrán: “El que siembra vientos, recoge tempestades”. Si en la vida una persona decide unirse al Lado Oscuro -llámese así a hacer algo malo sabiendo que está mal y que perjudica a más de uno mismo, desde decir una mentira hasta el crimen organizado-, lo más probable, eventualmente, es que le paguen con la misma moneda.

Es bien sabido en México el caso (o en realidad parte de él), de los crímenes y la desaparición de Javier Duarte de Ochoa, exgobernador del Estado de Veracruz. Tras ya muchas sospechas y rumores sobre actos de corrupción, -más específicamente desvío de recursos federales para su conveniencia-, y vinculación con el crimen organizado, Duarte pidió licencia el 12 de octubre del año pasado, para ausentarse de su cargo de gobernador, sin dar explicación alguna. El 15 de octubre, Duarte subió a un helicóptero y no se volvió a saber de su paradero.

No hasta el sábado 15 de abril, cuando la Procuraduría General de la República, anunció su captura en un hotel del municipio de Panajachel, en Sololá, Guatemala. De acuerdo a lo anunciado con la PGR, el apoyo de la Policía Nacional de Guatemala fue importante para su captura. Curiosamente, en algunas de las fotos expuestas del día de su detención -varias, de hecho-, a Duarte se le ve con una cínica y burlona sonrisa. Tal vez por el hecho de haber pasado tanto tiempo prófugo, quizá por sentir confianza de algún plan que tuviera para salvarse. Pues el hecho es que, a casi una semana de su captura, y aún aprehendido en Guatemala, esa sonrisa se ha borrado, haciendo creer que ahora ve cada vez más difícil, si no es que imposible, su liberación. Tal vez sea porque no merece tanta “abundancia” como pensaban él y su esposa, Karime Macías, también supuestamente vinculada con el uso de recursos públicos.

Hablando de Macías, se sabe que la PGR tiene su expediente cerrado por el momento, y ella se encuentra en la actualidad libre en la ciudad de Londres, junto con su hermana, Mónica Macías, y su cuñado, José Armando Rodríguez Ayache. Ella sigue bajo investigación, aunque en realidad no hay ninguna orden de aprehensión hasta ahora, por lo que sigue libre.

De hecho, tal vez contrariamente a lo que imaginaba, Duarte ha tenido una semana difícil. Bastaron tres días de cárcel para que el semblante le cambiara de esa sonrisa precoz y traviesa, a uno pálido y de preocupación. Cabe mencionar, que además de pasar sus noches en una celda, los guatemaltecos aprovechan para gritarle de todo cuando tienen la oportunidad durante sus traslados. Circula un video en el que se aprecia que hasta un zape le dan.

Según la PGR, van cuatro personas capturadas, de las nueve vinculadas con el caso de Duarte. Se sabe de algunas, como Moisés Mansur Cysneiros, que fungía como principal prestanombres de Duarte, y coordinaba las acciones relacionadas con el movimiento de dinero entre las empresas fantasma que tenían (más de 600 según un excontralor de Duarte). Mansur Cysneiros acordó con la PGR dar información relevante, por lo que se sabe que está en Canadá y, a pesar de que en algún momento se cumplirá la orden de aprehensión, su condena será reducida. Mismo caso para José Juan Janeiro Rodríguez, quien fue prestanombres de Duarte pero se entregó y ofreció datos importantes, y ahora su orden de captura ha sido retirada. Rafael Gerardo Rosas Bocardo, Santa Bartolo Acuña y Miguel Velázquez Nieva, aún se encuentran prófugos.

Es triste ver lo que está pasando con el exgobernador veracruzano, cómo lo han recibido en un país extranjero, y ha pedido a los policías que sus hijos no lo vean así. Sin embargo, el camino que él decidió tomar fue ese mismo, y lo que está ocurriendo es lo que le corresponde por desviar, según denuncias, más de 60 mil millones de pesos de recursos federales, y estar presuntamente vinculado con varios asesinatos. Uno no siempre tiene lo que quiere, pero sí lo que merece. Se extiende la invitación para pensar en los actos del día a día, y a considerar a quiénes y cómo podemos afectar. No es que nos tengamos que enfrentar a la PGR en algún momento, pero definitivamente se nos pagará con la misma moneda.