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…Y los numeritos se apagaron en los últimos segundos… / Juego de Palabras / Gilberto D’ Estrabau

  • Gilberto Destrabau

Si es usted víctima, como la mayoría de nosotros, del Hollywood tremendista, le habrán muchas películas, donde el protagonista, o su vieja, o su achichincle, enfrentados a una inminente destrucción de la Tierra o la Galaxia, sacan una pinza, cortan el alambrito verde, y los numeritos en la pantalla de la bomba se congelan cuando quedan apenas segundos para el descuajeringue total. Ahora quizá no somos capaces de apreciarlo, pero lo que hizo el presidente Peña el martes en las Naciones Unidas fue un desenlace casi cinematográfico de la solución del problema mundial de las drogas.

El símil explosivo no es exagerado. Aparte de que narcotráfico y terrorismo están estrechamente ligados, de conservarse las estrategias -viejas ya de medio siglo- de las luchas contra la producción, el comercio y el consumo ilícitos de enervantes, hubiera llegado el momento en que la única solución posible hubiera sido la violencia. No hace falta ningún Nostradamus para profetizar eso. Basta leer los periódicos y ver como el nivel de sangre sube incontenible en la caja cerrada en que se ha convertido el planeta en general, y algunos países en particular. Entre ellos, desafortunadamente, el nuestro.
Dándole voz a quienes pedían el cambio

El problema de las drogas es que no es el problema de las drogas. Es el problema de las drogas, del crimen organizado, de la corrupción y de la política. Ya las autoridades han avanzado y siguen avanzando en ciertas aristas, como las leyes de transparencia y el sistema nacional anticorrupción, la detención de la mayoría de los grandes capos, y  el funcionamiento de un sistema nacional de seguridad que está muy lejos de ser óptimo, pero que existe y trabaja. Pero falta mucho, muchísimo.

Como apuntó acertadamente el presidente Peña, el problema de las drogas es global, y su solución, si la tiene, tiene que partir también de un concepto global. No sólo global en cuanto a internacional, sino en cuanto a las filosofías e instrumentos que deben ser convocados.

Por ejemplo, entre las recomendaciones que para el mundo están resultando revolucionarias mexicano, el presidente mexicano señaló un mejor acceso a sustancias controladas pare fines médicos y científicos, atender el tema mundial de las drogas desde  la perspectiva de los derechos humanos, contemplar el consumo como un asunto de salud pública y privilegiar penas proporcionales  y alternativas al encarcelamiento, que incorporen también una perspectiva de género.

Tal impacto causó el “ Decálogo Antidrogas “ de Peña, al menos entre la clase política mexicana, que no solo especulan acerca de las características de la o las iniciativas -porque suponen que se entrará ya en la regulación de la siembra, producción, distribución y comercialización de la marihuana, así como la industrialización para uso medicinal- que enviará al Congreso para legislar sobre lo que propuso en el Debate General de la Segunda Sesión Especial sobre el Problema Mundial de las Drogas en la ONU (UNGASS), sino que hablan incluso de sacar algo al respecto, antes de que concluya el actual periodo ordinario de sesiones.

Buenos días. Buena suerte.
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