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Y nos llegó la Candelaria / La Cuadratura del Circulo / Enrique pardo Genis

  • ¿Usted sacó muñequito?… Seguro le tocaron los tamales

Hace unos días, o mejor dicho, hace casi un mes le hablaba yo de la rosca de reyes. Como usted recordará, también le hablaba del significado de sacarse el muñequito. Ahora, aquí es donde viene el pesar de muchos y dicha de otros cuentos, “la tamaliza”. Pero ¿a qué se debe dicha tradición? Se trata de la Fiesta de Nuestra Señora de la Candelaria, que es una fiesta popular de los católicos, en honor de la Virgen de la Candelaria, que inició en Tenerife, las Islas Canarias, España, a principios del siglo X. Ahora, el origen de la celebración fue en el Oriente, bajo el nombre del “Encuentro”, posteriormente se extendió al Occidente en el siglo VI. Otros investigadores consideran que esta fiesta tuvo su origen en la antigua Roma. La fiesta es conocida y celebrada con distintos nombres: “la Presentación del Señor”, “la Purificación de María”, “la fiesta de la Luz” y “la fiesta de las Candelas”. Todos los nombres expresan el significado de la fiesta: “Cristo la Luz del mundo presentado por su Madre en el Templo viene a iluminar a todos como la vela o las candelas”… de ahí justamente viene el nombre de Candelaria.

En nuestro país, la celebración del “Día de la Candelaria” corre a cargo de quien se sacó el muñequito de la rosca de reyes. Aquel afortunado (le guste o no) deberá hacer, comprar o de cualquier manera dar tamales y atole. Coincidencia o adaptación, esta tradición tiene raíces prehispánicas, pues el 2 de febrero coincide con el undécimo día del primer mes del antiguo calendario azteca, cuando se celebraba a algunos dioses tlaloques, según fray Bernardino de Sahagún.

En el centro de México se acostumbra vestir al niño Dios del nacimiento navideño y llevarlo a oír misa, después de lo cual, es colocado en un nicho donde permanecerá el resto del año. En Xochimilco, por ejemplo, tienen la tradición del “Niñopa”, figura representativa del niño Dios, que va rondando de casa en casa, donde se le asegura protección y salvaguarda durante todo un año.

Así que ya lo sabe, si le tocaron los tamales no se aflija. Es parte de la tradición y la bendición. Ya que si usted no es creyente, pero aún así partió la rosca, recuerde que el que busca encuentra. Y si ya le toca pagar mejor disfrute y no se preocupe de más, que bien que mal ya pasó la cuesta de enero, o por lo menos eso debería.

-Para recordar

Por este medio doy mi más sentido pésame a la familia de uno de mis compañeros de Hechos Meridiano y Sinergia, Gustavo Alfredo López Martínez, con quien tuve la oportunidad de compartir la realización de varias notas y otras nos quedaron pendientes. Gracias por tu apoyo, tu complicidad y tu simplicidad en esos momentos de estrés. “Hoy te digo adiós y te mando un gran abrazo donde quiera que estés”. Viva la vida y sea feliz…

Correo: kikenis@yahoo.fr

Twitter: @EnriqueParGen