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#Yovoyalteatro

  • Entre Piernas y Telones : Hugo Hernández

En la antesala de un hombre que ha dedicado su vida al teatro, y que está celebrando 40 años como productor en ese terreno, hay una caricatura periodística que hace algunos ayeres alguien le dedico y en el que un personaje le pregunta a otro: “¿Sabes cuál es el secreto para un éxito teatral?”.

“La respuesta es simple -le responde el interlocutor- Lo único que se necesita es una temporada en la que no llueva mucho o que haga mucho calor; que no haya manifestaciones, tampoco finales de futbol.  Ah, menos aún plantones, bloqueos, contingencias ambientales. Y bueno, si la obra está bien, pues también contribuye”.

Esto cargado de ironía, digno de una caricatura periodística, no es más que la pura realidad para el teatro mexicano que la tiene siempre ‘cuesta arriba’.

Lamentablemente el tea-
tro en nuestro país se enfrenta a esos y otros muchos obstáculos. El entorno, lejos de ayudar, hace que cada vez sea más complicado ir a los teatros, y por ello muchas veces el público, aunque quiera, no asiste a ver las obras. La oferta de puestas en escena, desde el gigantesco y multipremiado El Rey León, hasta el más sencillo y experimental de los montajes, coloca a la cartelera de la Ciudad de México, en las tres primeras del mundo; sin embargo, a diferencia de otras capitales, en la nuestra sigue habiendo muy poca afluencia de espectadores.

Por ello, es causa de enorme gozo la iniciativa de un grupo de teatreros, mayoritariamente de instituciones públicas, nombrada simple y llanamente yo voy al teatro, y que suma esfuerzos de todos ellos para invitar a la gente a acudir a las salas.

El plan es simple, y al mismo tiempo muy ambicioso. Se trata, primero, de inundar las hoy tan populares redes sociales de esta invitación, para que todo mundo se entere que el teatro existe; después, integrar una especie de anuncio publicitario general que promueva, en los hasta hoy 14 espacios teatrales afiliados, las obras que se presentan en todos ellos, de tal manera que el público de uno también se convierta en el espectador de los otros; y finalmente, con el boleto que se compró en una sala, se obtenga un descuento en las otras. Difícil es la situación de todo el mundo, de este país ni se diga, y del arte, especialmente el teatro, es muy complicada.

Por ello hay que sumarse a esta iniciativa que nos permitirá acercarnos más fácilmente al teatro, una de las experiencias estéticas, y por lo tanto de vida, más maravillosas que existen.