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Zona de guerra

  • Héctor Tenorio

Necropsia de Michoacán

Michoacán es gobernada en piloto automático; el gobernador Silvano Aureoles Conejo intenta convertirse en precandidato presidencial del PRD y, en caso de lograrlo, el objetivo sería mermar la votación del virtual candidato presidencial de Morena, Andrés Manuel López Obrador. En este contexto, el mandatario estatal piensa dejar su cargo; el Gobierno interino duraría unos cuantos meses; en el ambiente se manejan dos nombres para sucederlo: el de Adrián López Solís, secretario de Gobierno, quien tiene los momios a su favor, pero sus críticos lo cuestionan por la poca independencia con su actual jefe. El otro aspirante es Pascual Sigala Páez, diputado local que controla a la mayoría de los legisladores de su instituto político, además de algunos del PRI. Entre los pendientes que tiene Pascual Sigala es el de destituir al coordinador de la fracción perredista, Juan Pablo Puebla, quien de manera precipitada hace campaña a favor de López Obrador. Los nombres que se oyen para sustituir al oriundo de Zacapu, son los diputados locales Nayeli Julieta Pedraza y Manuel López Meléndez.

En este sentido en el PRD estatal prevalece la lucha interna, el presidente del Sol Azteca, Carlos Torres Piña, que pertenece a ADN, se define como un contrapeso de Aureoles Conejo; su tribu cuenta con 20 presidencias municipales de 49, además de 76 consejeros. El dirigente descalifica el proyecto de Nueva Izquierda, por querer hacer una alianza en 2018 con los panistas y coquetea con la idea de apoyar a López Obrador.

Mientras el Foro Nuevo Sol, que encabeza el gobernador Silvano Aureoles y juega con el Gobierno Federal, quiere liquidar al FAP, que dirige el diputado federal Fidel Calderón y el legislador local Juan Pablo Puebla.

El que más le inquieta al Foro Nuevo Sol es el ex gobernador Leonel Godoy Rangel, que dedica su tiempo a fortalecer las filas de Morena, y dice no temer ser expulsado, ya que considera que tendría que echar afuera a la mitad de los militantes.

En el PRD, los acuerdos están amarrados con pinzas. Aunque la posibilidad de una gubernatura interina podría ser aprovechada siempre y cuando se enmarque una estrategia bien definida. Por otro lado, en el imaginario colectivo se ha denunciado que hay muchos puestos en la administración que son ocupados por priistas. El mandatario interino estaría en capacidad de reducirlo y dárselo a perredistas con arrastre que desean emigrar a Morena.

Del otro lado de la trinchera, en el PRI también luchan; el senador Chon Orihuela atiza con todo al ex mandatario Fausto Vallejo, a quien lo considera un doble traidor, al haber ayudado a Lázaro Cárdenas Batel hacia el Gobierno del estado, y luego, en el 2015, al haber facilitado la llegada de Aureoles Conejo. El ex gobernador Jesús Reyna, que actualmente se encuentra detenido, acusa a la mayoría de los priístas de haberlo dejado hundirse solo.

En el PAN casi nada sucede, solo se escucha el rumor de que a la senadora Luisa María Calderón se le considera una opción para contender a la presidencia municipal de Morelia, en caso de que Alfonso Martínez desista de la idea de reelegirse.

Existe un ambiente tenso en lo político, social y económico. En las calles se dan protestas de manera espontánea, la falta de pago a los trabajadores de la administración ha sido el detonante.

A esto se agrega que los distintos cárteles del crimen organizado viven una transición compleja, la violencia se disparó porque se están dando ajustes de cuenta y redefiniendo las rutas que cada grupo controla. Las ciudades michoacanas sufren las consecuencias: Zamora se ha convertido en el epicentro de hechos sangrientos, al igual que Apatzingán y Morelia, entre otras ciudades. Así empieza a caer el telón del año.
tenorio_hector@hotmail.com