imagotipo

Presenta el rector de la UNAM libro sobre la sillería del coro de San Agustín

  • Redacción OEM en Línea
  • en Cultura

OEM en línea

México.- Enrique Graue Wiechers, rector de la UNAM, presentó el libro Legado mesiánico. La sillería del Coro de San Agustín, con el que Carlos Martínez Assad, emérito del Instituto de Investigaciones Sociales (IIS), permite redescubrir una de las obras escultóricas más notables de México.

Se trata de un tesoro histórico y artístico, del cual la Universidad es depositaria desde hace más de 130 años, afirmó Graue Wiechers en el evento realizado en el Salón El Generalito, del Antiguo Colegio de San Ildefonso.

Martínez Assad nos recuerda en sus páginas introductorias “cómo, por los decretos expedidos por el presidente Juárez en 1859, al triunfo de las guerras de Reforma, el Templo de San Agustín, que alojaba esta magnífica sillería, fue definitivamente clausurado al culto y cómo el Real Convento de San Agustín, edificación del siglo XVI agregado a él, había sido suprimido y estaba en proceso de demolición”.

Para 1861, dos años después de su cierre, el inmueble estaba en proceso de desmantelamiento y había sido saqueado. Entonces el conjunto de asientos del coro fue desinstalado y almacenado porque se estipuló que ese espacio se convertiría en la Biblioteca Nacional, aunque ésta abrió sus puertas al público hasta 1884.

En esas mismas fechas, según relata Martínez Assad, el entonces director de la Escuela Nacional Preparatoria (ENP), Vidal de Castañeda y Nájera, vislumbró la sillería y le imaginó un nuevo destino. Con ello, inició las gestiones de donación al Salón General de Actos de la entidad a su cargo, subrayó el rector.

El autor refiere que en 1701 los agustinos encargaron el diseño de estos asientos al maestro tallador Salvador Ocampo, a fin de relatar en esculturas de medio relieve el Antiguo Testamento y la interpretación de la teología del fundador de la orden de los agustinos. La selección de los pasajes a representarse quedó, al parecer, a cargo del padre maestro provincial Ramón Gaspar.

El evento fue coorganizado por Adopte una Obra de Arte, el Fondo de Apoyo a Comunidades para la Restauración de Monumentos y Bienes Artísticos de Propiedad Federal (Foremoba) y el Antiguo Colegio de San Ildefonso, con el propósito de recabar fondos y emprender el proyecto de iluminar la fachada sur de este último, inmueble a cargo de la UNAM, considerado uno de los ejemplos barrocos más sobresalientes de la arquitectura civil de la Ciudad de México.

En su oportunidad, Martínez Assad apuntó que el ejemplar no hubiera sido posible sin la participación de universitarios comprometidos y planteó la posibilidad de postular la sillería para la lista de Patrimonio Cultural Mundial de la UNESCO.

El primer requisito ya está cubierto porque en el catálogo del organismo se señala que para figurar debe tratarse de una obra maestra del genio creativo humano y eso lo tenemos aquí, sostuvo en el acto moderado por Alberto Vital Díaz, coordinador de Humanidades de la Universidad Nacional.

En los respaldos de estos muebles se muestran tallas que narran escenas bíblicas del Antiguo Testamento. El “recorrido histórico interpreta los fragmentos siempre desde la perspectiva del misterio de Cristo y la Iglesia. Toda la historia anterior, según San Agustín, anunciaba a Jesús y la salvación”.

Se puede afirmar que dicho santo fue el primer autor de la antigüedad que emprendió un relato sobre la creación del mundo desde su existencia hasta el final, agregó.

Por su parte, Teresa Uriarte Castañeda, coordinadora de Difusión Cultural, aseguró que el resguardo de la sillería de San Agustín y de otros edificios del Centro Histórico habla de una de las muchas facetas universitarias.

Sobre este volumen, detalló que cuenta con ilustraciones y fotografías magníficas que rescatan la iconografía de los tableros alguna vez albergados en el convento.

Para María Irma Iturbide, presidenta Nacional de Adopte una Obra de Arte, el libro de Martínez Assad otorga nueva vida a la antigua sillería del Coro de San Agustín, que al igual que en otras intervenciones, equivale a reanimar el patrimonio cultural presente en lienzos, piedras, muros, imágenes y objetos de las más diversas manufacturas.

 

/ADM